La sencillez del amor

Rafael Salomón
Comunicador católico

El arte de envejecer

“Todos hablamos de la vejez, pero nadie queremos llegar a ser viejos”. Algunas personas con alegría o sin ella, han cumplido su ciclo laboral y entonces llega el momento de la Jubilación. Cuando esto sucede hay sentimientos encontrados y a veces confusión, surgen algunas preguntas como: ¿Aquí se acaba todo? Ya no seré productivo (a)

Compartir

Entrar a donde todos quieren salir

Él quiere entrar a donde todos quieren salir y me refiero a la zona de máximo contagio de Covid-19 en el Hospital General, el más grande de América Latina. Tuve la oportunidad de conversar con un sacerdote que cambió completamente mi modo de ver este aislamiento. Me comentó que su lucha por ingresar a este

Compartir

Estamos a tiempo

El confinamiento debería enseñarnos algo, sería muy triste que volviéramos a ser los mismos después de todo este tiempo encerrados. Consulta la revista gratis durante la cuarentena: haz click aquí Regístrate en el boletín gratuito y recibe un avance de los contenidos LEE Y DESCARGA: ‘Un plan para resucitar’, la meditación del papa Francisco para

Compartir

La pérdida de un hijo

“El dolor de perder a un hijo es tan grande, que no existe palabra alguna para definirlo”. LEE Y DESCARGA: ‘Un plan para resucitar’, la meditación del papa Francisco para Vida Nueva (PDF) Consulta la revista gratis durante la cuarentena: haz click aquí Regístrate en el boletín gratuito y recibe un avance de los contenidos

Compartir

Burbujas de jabón

Lo vi en una esquina, era un hombre de aproximadamente 78 años, en la más brutal pandemia y en plena crisis sanitaria mundial, donde las recomendaciones para estar en la calle son precisas, ahí estaba aquel hombre, vendiendo burbujas de jabón o lo que en algunos lugares le conocen como pompas de jabón. Estaba ofreciendo

Compartir

Derecho a equivocarnos

Recuerdo aquella mujer quien apretó sus labios y con dolor me dijo: -He cometido muchos errores en mi vida y no me puedo perdonar. Coloqué mi mano en su hombro y le expresé con ternura -Estás siendo un juez muy severo contigo misma, permite que sea Dios quien te juzgue-. Siguió negando con su cabeza

Compartir