Evangelio del día

Dios ha visitado a su pueblo

San Roberto Belarmino



Evangelio: Lucas 7,11-17

En aquel tiempo iba Jesús camino de una ciudad llamada Naín, e iban con él sus discípulos y mucho gentío. Cuando se acercaba a la entrada de la ciudad resultó que sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda; y un gentío considerable de la ciudad la acompañaba. Al verla el Señor le dio lástima y le dijo: «No llores». Se acercó al ataúd, lo tocó (los que lo llevaban se pararon) y dijo: «¡Muchacho, a ti te lo digo, levántate!». El muerto se incorporó y empezó a hablar, y Jesús se lo entregó a su madre. Todos, sobrecogidos, daban gloria a Dios, diciendo: «Un gran profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo». La noticia del hecho se divulgó por toda la comarca y por Judea entera.

Comentario

A las puertas de la ciudad de Naín se produce el encuentro de dos multitudes, una encabezada por la vida, que es Jesús, y otra por la muerte, el ataúd del hijo de la viuda. Tras Jesús y sus discípulos, un grupo de entusiastas seguidores, alegres, ruidosos, expansivos. De repente aparece el cortejo fúnebre. Y se llena todo de silencio. Se paraliza la alegría cuando se acerca la muerte a nuestras vidas. En el rostro de la viuda se percibe la desolación. Mujer tocada por el dolor de perder al marido y al hijo. Su situación es dramática. Por eso actúa Jesús, se acerca, toca algo impuro, como es el ataúd, y pronuncia su palabra creadora: «Levántate». Devolviendo la alegría al corazón de esa mujer.