Rafael Salomón
Comunicador católico

Un tiempo de reflexión y silencio


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Aún recuerdo que estos días santos, eran sumamente respetados en algunos lugares de mi país, no se escuchaba música, tampoco se realizaban actividades de ocio, había un halo de respeto, se sentía en el ambiente el dolor y tristeza de lo que iba a suceder, todo era en profundo silencio. Para luego, en el domingo de Resurrección vivir la alegría más grande porque ¡Resucitó! Proceso que nos lleva a comprender el mensaje liberador y esperanzador en un mundo cada vez más material.



Se acerca la semana donde recordaremos la pasión, muerte y resurrección de Nuestro Señor, sin duda se trata de un tiempo de reflexión y silencio, para quienes nos adentramos en las actividades que la Iglesia nos ofrece, deseamos aprovechar y profundizar con sincero respeto cada momento. Viviremos la entrega de amor más grande, se nos recordará la forma injusta en que fue sentenciado un hombre que definitivamente había hecho más cosas buenas por los necesitados y les había devuelto la fe.

Recordaremos el dolor y sufrimiento de un ser humano que sólo proclamó la justicia y el amor a nuestro prójimo como el amor a Dios con el que deberíamos acercarnos a los demás. Seremos testigos de la violencia y actos tan inhumanos hacia el Hijo de Dios, aún dando muestras de su esencia y de dónde venía, le ignoraron y crucificaron.

Cumpliendo lo que prometió, que resucitaría al tercer día. Para algunas personas la temporada que se avecina, será sinónimo de descanso y de unas “merecidas vacaciones de Semana Santa”, razón por la que evitarán cualquier aspecto relacionado con la religión y será el momento tan anhelado para disfrutar de destinos turísticos exóticos y días de esparcimiento.

Cruz y dos hombres

Cruz y dos hombres. Foto: Cathopic

Con el profundo respeto y seriedad

Así las cosas en el tema del mensaje de Dios, hay quienes lo vivirán con el profundo respeto y seriedad, así como, habrá quienes ignorarán sin mayor respeto y sin ningún interés por el tema. De esta manera nos comportamos como humanidad, si aquello que no es parte de nuestros intereses y no nos beneficia, lo hacemos a un lado. Seguimos desconociendo el mensaje esperanzador y liberador, una gran mayoría seguirá lejana a la pasión, muerte y Resurrección de Jesucristo.

Esto no debe desanimarnos, al contrario, debemos compartir aquello en lo que creemos y de esa forma seguir dando a conocer el mensaje de la Buena Nueva. Asistiendo a las actividades que nos ofrece la Iglesia como recuerdo de los acontecimientos importantes de esta semana que se avecina. Sigamos con respeto y en silencio todo aquello que viviremos para que nuestra fe crezca y dejemos los distractores que nos alejan del crecimiento espiritual.

Cada quien sabrá cómo pasar la semana que se aproxima, cada uno de nosotros ignoraremos o pondremos atención al mensaje que nos ha dejado el Hijo de Dios para nuestra conversión. Libertad absoluta, así son las cosas de Dios. De verdad deseo de todo corazón que este texto por lo menos haga evaluar a una persona y se interese por su fe.

“Y Jesús, dando un fuerte grito, expiró. La cortina del santuario del Templo se rasgó en dos, de arriba abajo”. Marcos 15, 37-38.