Pliegos
Portadilla del Pliego, nº 3.277

El río de la misión

Por lo general, hablamos de ‘la misión’ como de una parcela de la acción pastoral de la Iglesia que se confunde a menudo con lo que llamamos ‘las misiones’: ‘ad extra’ (o ‘ad gentes’ en el extranjero) y ‘ad intra’ (en nuestro contexto habitual). Nos referimos a aquellas actividades apostólicas de todos los bautizados “en salida” hacia los no o poco cristianos. Sin negar la especificidad de estas tareas misioneras, aprovechando la 74ª Semana de Misionología (Burgos, 4-7 de julio), en estas páginas queremos resaltar que ‘la misión’ –en singular– es una orientación transversal que precede, atraviesa y finaliza todas las misiones que asume cada bautizado y la Iglesia en su conjunto. Si ‘la misión’ y ‘las misiones’ no se identifican, ¿cuáles son sus diferencias?, ¿cómo se relacionan? Hoy se acepta que “todos somos misioneros”, pero estas palabras se pueden quedar en un eslogan si reducimos la misión a determinadas actividades pastorales y no la abrimos a una dimensión espiritual que dinamice toda la vida de los cristianos.