Pliegos
Portadilla del Pliego nº 3.144

Del hijo pródigo a la Iglesia de pródigos

La conocida parábola del hijo pródigo nos presenta a un padre y a uno de sus hijos que, después de abandonar la casa paterna y darse a la mala vida, regresa al hogar y el cabeza de familia celebra su vuelta con una fiesta. Ahora bien, el tema central de este pasaje bíblico es la relación entre los dos hermanos: el mayor, que ha permanecido junto a su progenitor; y el pequeño, recién llegado tras dilapidar la herencia. Y es este último, justamente, el germen de la Iglesia con y para pródigos (hijos menores) querida por Dios, aunque los “grandes” (los mayores) se crean dueños de la casa e insistan en controlarla. Porque la Iglesia que viene será de los pródigos o ya no será de Jesús.