Autores

Cristina Inogés Sanz

árbol

Raíz, raíces, tronco y ramas

La teóloga y la jesuitina comparten la corriente de sinodalidad con la que empaparon la última Asamblea General de la CONFER
Detalle de 'El regreso del hijo pródigo', de Rembrandt

Lo que Dios ha unido…

Cómo podemos consentir que esta frase sea casi de uso exclusivo del ritual del matrimonio? Dios nos une en todo porque nos une en la vida y para la vida.
abeja

La resurrección y las abejas

Dicen que el día que se extingan las abejas la vida dejará de existir porque, al no haber polinización la vida vegetal no podrá existir y se desencadenará un proceso de desaparición. Son, según cuentan

El gran inquisidor

El rigorismo nunca ha sido una buena receta. El cristianismo es gratuidad, humildad, y alegría. ¡Ah, se me olvidaba! También es igualdad que recibimos todos en el bautismo. Costará que lo admitan y más que lo entiendan. Francisco nos llama a hacer realidad el evangelio, ¿no debería ser esta la única “normalidad” en la Iglesia?

El cuento de los tres cerditos y las estructuras de la Iglesia

Puede sonar extraño que un cuento para niños nos ayude a reflexionar sobre las estructuras eclesiásticas llamadas a transformarse e, incluso algunas de ellas, a desaparecer en una Iglesia sinodal. No es cuestión de ir a derribar por derribar, sino de construir en condiciones de solidez, que no rigidez, que nos permitan ser Iglesia de comunión y no de exclusión

Otros lo harán por nosotros

"Queridos pastores: intuyo, espero, y deseo que no todos hayáis cerrado filas en torno a la negativa a investigar como Conferencia Episcopal"

Escuchar y hacerse escuchar

El verbo escuchar parece haber despertado después de un letargo intenso durante el cual, con mucha facilidad, era confundido con el verbo oír. Nada que ver uno con otro.

Del amor y otras historias (muy preocupantes)

“La Inteligencia Emocional juega un papel importantísimo y, al parecer, no se le da toda la relevancia que merece. Que el acompañamiento sea espiritual no significa que hay que tocar solo nube y nada de tierra. Al contrario, hay que saber dar con el equilibrio más adecuado y que más ayude a la persona a la que se está acompañando”.

Ahora, ¡más que nunca!

El mensaje que se lanza siempre es el mismo y es demoledor porque lo que le llega a la mayoría de la gente, creyente o no, es que la Iglesia no escucha y es necesario recurrir los medios de comunicación para que la voz de las víctimas llegue donde tenía que haber sido escuchada desde el inicio. Flojo favor se le acaba de hacer al Sínodo en el que estamos inmersos.

Es Adviento. Solo eso…

No por mucho madrugar amanece más temprano, como dice nuestro refranero. Hay que aprender a darle tiempo al tiempo. Y todo esto para recordarnos que estamos en Adviento, no en Navidad. Llegará, pero a su ritmo y en su momento. Con tiempo, tranquilidad y espera.