29/04/2026 | Trinidad Ried
Como padre, uno sabe que se equivocó, que faltó, que hizo lo mejor que pudo desde su propia fragilidad y sus heridas. Y, sin embargo, en momentos así, aparece una certeza serena: Dios ha ido llenando los vacíos, completando lo que faltaba, sosteniendo lo que no alcanzamos a dar.