Guía Básica para invertir en bonos: qué son los bonos, tipos de bonos y cómo funcionan


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¿Sabes exactamente qué son los bonos?, ¿cómo hay que invertir en ellos?, ¿qué ventajas y rentabilidades ofrecen? Hoy vamos a contarte todo lo que necesitas saber para conocer este producto financiero de renta fija. En nuestra última publicación exploramos las diferencias existentes entre los ETFs y los Fondos, y ahora queremos que conozcas este instrumento muy recomendable para carteras de bajo riesgo, orientadas a la preservación de capital, y que además, permiten recibir rentas de forma periódica. 



Qué es un bono

Un bono es un producto financiero de renta fija que las empresas, gobiernos, etc. emiten principalmente para financiarse y del que conocemos el pago de intereses que se va a obtener en el mismo momento de la adquisición. Es importante advertir que este tipo de inversión no significa que estemos exentos de riesgo, pero sí que podemos reducirlo considerablemente, conociendo algunos puntos claves:

El riesgo

  • Riesgo de crédito: posibilidad de que el emisor del bono no pueda hacer frente a los pagos establecidos (cupones o capital a vencimiento). Aunque este riesgo siempre está ahí, veremos que la fiabilidad de los emisores se puede conocer de antemano.
  • Riesgo de mercado: el precio del bono puede experimentar fluctuaciones por variaciones en las condiciones de mercado. Por ejemplo, adquirimos un bono por valor de 100, con un interés (cupón anual) del 1%, y al año queremos venderlo. Si en ese momento, los tipos de interés de mercado han subido al 5%, nadie estaría dispuesto a pagar 100 por una inversión que nos ofrecerá sólo un 1% anual si tiene la posibilidad de adquirir otro en el mercado al 5%. Por ello, el precio de venta del bono será inferior a 100 para igualar ese tipo de mercado del 5%. Este tipo de riesgo podemos eludirlo manteniendo la emisión hasta su vencimiento. 
  • Riesgo de amortización: a pesar de que las condiciones de los bonos suelen ser claras en el momento de su adquisición, siempre existe la posibilidad de que el emisor decida amortizar anticipadamente la emisión. En ese caso nos abonará los intereses correspondientes (devengados) hasta dicha fecha más el principal de la inversión.

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Los emisores

  • Deuda pública: la más conocida es la deuda soberana, emitida y avalada por los gobiernos centrales como pueden ser los bonos del tesoro estadounidense, los bunds alemanes o los gilts británicos. También se incluye en este segmento la deuda emitida por gobiernos locales u organismos gubernamentales. El grado de seguridad de estas emisiones es, a priori, alto puesto que están respaldadas por gobiernos, los cuales son percibidos como entidades sólidas y fiables.
  • Deuda corporativa: son emisiones realizadas por compañías con la finalidad de obtener dinero prestado para expandir su negocio. Aquí el factor clave es la solvencia y confianza que genera la compañía que está detrás de la emisión.

Los tipos de bonos

  • Bonos ordinarios: desde la fecha de su emisión el bono pagará unas rentas periódicas (cupones) hasta su amortización, en el que además se recibe el nominal. Las rentas pueden pagarse con distinta frecuencia, siempre establecida por el emisor (anual, semestral, trimestral…)
  • Bonos perpetuos: emisiones que no tienen una fecha de amortización preestablecida; no tienen fecha de vencimiento. Para este tipo de bonos se suelen establecer las llamadas fechas de call; momentos en los que el emisor puede proceder a la amortización del mismo.
  • Bonos cupón-cero: su rentabilidad va implícita en el precio de emisión, de tal forma que no tienen un pago periódico de intereses, si no que la rentabilidad se obtiene por la diferencia entre el precio de adquisición y el precio de reembolso del bono. Por ejemplo, si para un bono que nos ha costado 95, nos devuelven 100 a vencimiento, habremos obtenido un rendimiento de 5.
  • Bonos convertibles: permiten canjear el bono por acciones ya existentes de la compañía emisora en lugar de recibir el capital establecido. 
  • Bonos indexados: su rendimiento está referenciado a la evolución de un índice como puede ser la inflación. Esto significa que existe la posibilidad de no recibir ningún rendimiento o incluso tener pérdidas si la evolución del mismo no es favorable.
  • Bonos titularizados: surgen a partir de flujos de tesorería asociados a diversos tipos de préstamos, los cuales son agrupados y revendidos en forma de bonos. Estos bonos se ven afectados por las características de dichos préstamos, como las variaciones de los tipos de interés.

Qué es un cupón y qué tipos de cupón hay

Un cupón, refiriéndose a un bono de renta fija, es el interés nominal que perciben los titulares de un valor y que suele pagarse con una cierta periodicidad. 

  • Cupón fijo: el interés es fijo y está preestablecido por el emisor del bono. Por ejemplo, para un cupón del 1% pagadero anualmente sobre un nominal de 100.000€, cada año recibiremos un pago de 1.000€.
  • Cupón flotante: la rentabilidad es variable y depende de un índice de referencia. No sabemos exactamente el porcentaje concreto que recibiremos, sólo la base para poder calcularlo más el diferencial adicional aplicado. Por ejemplo, para un bono con un cupón referenciado al Euribor a 12 meses + 0.5%, si el Euribor está en 0.5%, el cupón será del 1%, mientras que si el euribor se sitúa en un -0.5%, recibiremos un cupón del 0%.

El TIR

La Tasa Interna de Retorno es la rentabilidad real del bono. La TIR depende del riesgo asociado al bono y es inversamente proporcional al precio del bono, esto es, cuando aumenta su precio, la TIR disminuye, y viceversa, cuando éste disminuye, su TIR aumenta.

El Rating

La mayoría de las emisiones de deuda son clasificadas en función de su calidad crediticia. Existen varias empresas de rating que, partiendo de una escala preestablecida de niveles de calidad, analizan cada emisión y la clasifican en uno u otro nivel. Una mayor calidad refleja un menor riesgo de crédito, es decir, menor probabilidad de que la entidad emisora no pueda hacer frente a los pagos preestablecidos. Los bonos de deuda pública son los que suelen tener mayores calificaciones; en el caso contrario se encuentran los bonos de alto rendimiento denominados “high yield”. 

Las agencias de rating más conocidas son Moody’s, Standard & Poor’s y Fitch. Su sistema de clasificación es alfabético con añadidos numéricos como por ejemplo “AA+” o “AAa1”. La máxima calificación de un bono para Moody’s es “Aaa” y para Standard&Poor’s y Fitch es “AAA”. La calificación “CCC” o “Caa” considera la emisión como muy especulativa, con grave riesgo; “CC” sería la calificación cuando se ha interrumpido el pago del cupón por parte del emisor y “DD” cuando lleva impagado varios cupones.

Zonas geográficas

Se pueden discriminar las emisiones por el país o zona al que pertenecen los emisores. En este sentido la deuda emitida en mercados emergentes, o por gobiernos o entidades de países en desarrollo, presentan un mayor riesgo de impago, pero también permiten acceder a mayores rentabilidades, ya que deben compensar a los inversores por asumir ese riesgo añadido.

Desde la realidad

Debemos tener muy claro que una inversión en bonos no es una inversión exenta de riesgo. Cualquier producto de inversión contiene riesgo en mayor o menor medida. Por eso hemos creído conveniente mostrar resumidamente las características de estos instrumentos y las posibilidades que nos brindan. Una cartera de bonos variada proporcionará una inversión más sólida, y a partir de ahí, podremos poner más peso en unos u otros tipos de deuda en función de nuestras necesidades. 

Si, por ejemplo, nuestro horizonte de inversión es el largo plazo con un objetivo de preservación de capital, podemos dar un mayor peso a bonos más seguros aunque renunciemos a cierta rentabilidad, manteniendo la emisión hasta su vencimiento para así eludir el riesgo de mercado. Si queremos mayor rendimiento, podemos decantarnos por bonos con menor calidad, asumiendo un mayor riesgo de crédito pero obteniendo a cambio unas rentabilidades más atractivas. De esta forma, las distintas opciones de deuda nos ayudarán a alinear mejor la inversión con nuestro objetivo. 

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