Fernando Vidal, sociólogo, bloguero A su imagen
Director de la Cátedra Amoris Laetitia y director del Instituto Universitario de la Familia, de la Universidad Pontificia Comillas

Democracia cooperativa


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A todos nos resulta insuficiente el grado de democracia vigente en el mundo y los desafíos que vivimos –la globalización, los riesgos, la reflexividad, la Sociedad de los Cuidados, la inclusión social, la conciencia ecológica, etc.– requieren de una profundización en el régimen político.



La progresiva personalización sucede a la vez que aumenta la diversidad. Queremos libertad, pero también igualdad. Queremos pluralismo de cosmovisiones, pero también que los espacios sociales tengan sentido. Es imprescindible una acción estatal que cuide los bienes públicos, pero a la vez necesitamos que la sociedad civil, vecindarios y familias generen esos bienes comunes. Necesitamos ser sociedades locales y también una fraternidad global. Nos encontramos ante esta serie de paradojas que el actual desarrollo de la democracia no es capaz de resolver, pero en las que nos jugamos una sociedad más humana y sostenible.

Inclusión fraternal

La Democracia Cooperativa se basa en la inclusión fraternal y creativa. Supone la implementación del principio de cooperación voluntaria para el bien común en todos los ámbitos sociales. Requiere otra arquitectura de la creación de los bienes públicos, en la cual participan todos los sectores sociales. Presupone valores como la equidad, la concordia y el pluralismo. La Democracia Cooperativa forma opinión y decide en base a una Cultura de Discernimiento en la que se razona atenta y cualificadamente en cada cuestión. La Democracia Cooperativa crece según se cuenta con una sociedad civil densa y valiosa, y una laicidad inclusiva. Es en esa Democracia Cooperativa donde las religiones pueden aportar lo mejor de sí. La Democracia Cooperativa no significa uniformidad, pero comparte transversalmente fundamentos que aseguran la libertad, igualdad y fraternidad, y garantizan el trabajo común por el servicio al bien común.

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Nuestra cultura política necesita avanzar rápido y sustantivamente hacia esa Democracia Cooperativa y la pandemia nos da la urgencia para hacerlo. A grandes males, grandes remedios.