Autores

Antonio Gómez Cantero, obispo de Teruel

Antonio Gómez Cantero

Pueblo vacío Teruel

Cuestión de dignidad

“No podemos abandonar a estos nuestros hermanos que nos han trasmitido la fe. No hay que olvidar que la mayoría de población de nuestras ciudades han venido de los pueblos”.

Hablemos de amor

"Pues así pasa con la oración, tan unida a la fe. Quien deja de orar, deja de creer. Puede que nos acostumbremos incluso a una rutina religiosa, pero si está vacía, si no hay un continuo impulso del corazón hacia el Señor, acabaremos en perder la confianza y también la esperanza".

La vuelta de la tortilla

"Ahora ellos se esfuerzan por seguir animando la evangelización de nuestros pueblos. Intentan acertar con nosotros y se sienten acogidos y acompañados. Para nosotros también es una riqueza, nos traen savia nueva, nuevos aprendizajes de otras tierras, de otras culturas, de otras comunidades, como la iglesia de los primeros cristianos".

Esperanza tardía

"Estas conversaciones de sacristía, antes de la Misa, me hacen levantar el velo a la realidad. Yo pienso sin querer, desde la ciudad, desde los organismos. Incluso, cuando pensamos en dinamizar nuestros pueblos, no se piensa tanto en la gente mayor, que los habitan, sino en los que supuestamente puedan crear futuro y que ya no existen".
Misionero bautizando a un niño en Perú

De caminos y cunetas

"Este acontecimiento misionero no puede pasar inadvertido ni en nuestra vida pública ni en nuestros procesos interiores. Puede que releer 'Maximum illud', llena de hermosas y actuales intuiciones, reavive nuestra fe, nos haga colaboradores de la misión y de los misioneros, nos invite a ser agradecidos, nos impulse más a levantar a los que están en las cunetas de la vida, nos haga salir del sedentarismo y caminar con esperanza"
Detalle de la nueva capilla del Obispado de Teruel y Albarracín

Si la sal se vuelve sosa

"Cuando contemplé el pequeño templo con planta de cruz latina, coronado en su crucero por una cúpula, limpio y ordenado, aunque hubiera perdido las pinturas de su decoración y las paredes estuvieran ajadas, sentí ternura en mi corazón. Un lampadario antiguo, de hierro forjado, completo de velas de todos los tamaños, algunas deformadas o inclinadas por el calor, daban luz al pequeño presbiterio. ¡Qué bien se celebra en la pobreza!"

El depósito medio lleno

"Necesitaba un grupo de iglesia que le ayudara a seguir con su fe, a no caer en las redes del desánimo y del cansancio, a buscar dónde y cómo entregarse más, a contrastar y a actuar en favor de los demás no yendo a su bola"

El río que no cesa

"Lourdes es Evangelio. Allí los enfermos, que también son pobres, como son periferias nuestros pueblos vaciados, buscan una fuente donde calmar la sequedad de su sufrimiento, de su soledad, o de sus vacíos"

En aquel tiempo…

"Una vez me dijo un misionero francés que el paisaje nos conforma. Aquello me hizo pensar. Estos días intento adentrarme en Jesús, María, Isabel, Pedro, Santiago, Juan, Judas… y contemplo las montañas, las colinas, los pueblos aislados, las riveras separadas del Jordán, el lago de Galilea"
parroquias

Con derecho a soñar

"¿Me conformo con ser un cristiano de media hora los domingos o de procesión tres días al año? En nuestras parroquias es necesario hacer grupos que nos ayuden a formarnos, a planificar la misión, a llevar adelante la pastoral de nuestra diócesis, sin anteponer siglas o estructuras que nos puedan dividir, como muchas veces aparentamos, si no lo estamos".