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Mercedes Milá: “Me da pudor decir si soy mujer de fe”

Mercedes Milá

Entrevista con la periodista y presentadora de Gran Hermano

Mercedes Milá

ÁNGELES LÓPEZ | Sin muletas, tras haberse roto la meseta tibial esquiando el pasado marzo, Mercedes Milá vuelve a la carga mediática apadrinando a conocidos youtubers desde su librería +BERNAT. Aunque no suelta prenda, sabemos que tendrá un nuevo programa de libros que llevaría el título (provisional) de Convénzeme. No, no es una errata; con ello quiere hacer un guiño a uno de sus escritores favoritos y llevaría como subtítulo Con Z de Zweig. Hablamos con la presentadora de televisión con menos pelos en la lengua.

PREGUNTA.- Dieciséis ediciones de uno de los ‘realities’ más polémicos y comentados. ¿No está ya cansada de Gran Hermano?

RESPUESTA.- Cansada no estoy, en absoluto. Por suerte tengo buena salud. Es verdad que son muchos años y que, a veces, pienso que los propios espectadores pueden estar hartos de mí. Es un programa muy apasionante, tanto para verlo como para trabajar en él; un lujo para cualquiera que le guste la televisión.

P.- El otro día me dijo una niña que de mayor quería ser concursante de un ‘reality’. ¿Qué le diría?

R.- Primero, no me extrañaría. Le diría que se prepare estudiando y leyendo muchos libros, que son la mejor mochila que uno puede aportar a cualquier aventura que se proponga.

P.- ¿Cómo van esas conversaciones con Paolo Vasile [consejero delegado de Mediaset España] en las que asegura que cuando termine le dará otro programa que tenga que ver con el periodismo o la literatura?

R.- Esas conversaciones son muy privadas y él es un hombre cabal y leal; lo que tenga que ser, será. Ya sabréis más.

P.- En cuanto a usted, con el tiempo se ha ido desencorsetando, no teme a los límites… ¿Alguna vez se arrepiente de ser tan sincera, tan directa?

R.- Creo que el corsé no es una pieza que me acompaña; pero no recientemente, desde hace muchos años. Me gusta para ponerme elegante, eso sí. Es verdad que muchas veces me arrepiento de haber hablado demasiado rápido.

P.- Un día tuvo un sueño librero, cuénteme algo más…

R.- Estoy contestándote desde +BERNAT, mi/nuestra librería. Un lugar mágico donde se puede comer de forma sencilla y barata, asistir a un evento siempre relacionado con la cultura y, por supuesto, comprar libros para ser feliz. Eso es lo más importante para mí, esa cualidad la tienen en su corazón los libros y nada más que los libros.

P.- Todo va mejor, salimos de la crisis, pero la deuda dobla la ya pagada y el empleo sigue siendo precario. Como periodista progresista, ¿qué solución ve?

R.- La solución no saldrá del Estado. Para mí, la posible solución pasa por el trabajo de los ciudadanos, uno a uno, organizándonos y sacando las castañas del fuego. Por poner un ejemplo sangrante: no podemos esperar que nuestras autoridades, ni españolas ni europeas, solucionen el drama de tantos refugiados que huyen del horror y buscan cobijo. Hay que ponerse a su disposición como están haciendo tantas ONG supliendo a los que no actúan.

P.- ¿Qué significa para usted la familia?

R.- Tengo mucha suerte: formo parte de una familia muy grande con la que mantengo relaciones muy cercanas. Somos seis hermanos y todavía no sabemos lo que es enfadarnos entre nosotros o con nuestros padres. Lo digo porque al cabo del día escucho muchas historias de familias rotas y mal avenidas.

P.- ¿Es usted una mujer de fe?

R.- No hablo de estos temas, me da pudor y soy crítica con quienes lo hacen.

P.- Por último: ¿Qué opinión le merece el papa Francisco?

R.- Enorme respeto. Cercanía. Es un Papa “milagro”. Cuando creíamos que tendríamos que soportar a Ratzinger año tras año, dimite y aparece este ángel del universo. Su actitud, gestos y palabras están haciendo tanto bien…

Dicto sentencia

  • “He llorado muchísimo en épocas de mi vida. Desde Barcelona a Madrid he llorado en coche, sola. En una época de mi vida lloré tanto, tanto, tanto que agoté las lágrimas y ahora me cuesta mucho llorar. No me he reído nunca de nada de lo que me hizo llorar. Sin embargo, sí que hay cosas que ahora están en el espejo retrovisor”.
  • “No hay nada como el amor, no hay energía como el amor; solo las endorfinas que te da el deporte es parecido”.

En el nº 2.987 de Vida Nueva

 

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