Inés Fernández de Gamboa: “Cuando abordas la interioridad sin criterio, la vacías de Dios”

Ganadora del VI Premio de Ensayo Teológico Joven PPC

El investigadora madrileña Inés Fernández de Gamboa Ligués, de 33 años, ha ganado el VI Premio de Ensayo Teológico Joven PPC, por su obra Guiados por el Espíritu. La autora profundiza en cómo “Jesús de Nazaret proporciona un marco sólido para abordar los desafíos éticos, morales y existenciales de nuestro tiempo”.



A partir de ahí, explora algunas prácticas de moda, como el mindfulness, el yoga, el esoterismo o la New Age, para “desentrañar la manera en que la espiritualidad cristiana se entrelaza o desvincula”. Fernández de Gamboa concluyó el pasado verano en la Universidad de Deusto de Bilbao los estudios de Teología que había iniciado en la Gregoriana. Además, es máster en Espiritualidad Bíblica por la Universidad Pontificia Comillas y, actualmente, trabaja como editora de contenidos para la asignatura de Religión y es profesora en el curso de Declaración Eclesiástica de Competencia Académica en la Universidad Internacional de La Rioja.

PREGUNTA.- ¿Cómo llega este premio a su vida?

RESPUESTA.- Desde hace tiempo quería presentarme, porque soy lectora de ‘Vida Nueva’ y de los libros de PPC, pero la vida no me lo había permitido. Cuando se publicó la última convocatoria, tampoco tenía mucho más tiempo, pero sí más ganas porque me encontraba en la recta final del grado de Teología. Animada por un profesor, me lancé a escribir y, sorprendentemente, a medida que avanzaba en el ensayo y se iba complicando, la ilusión no decaía, sino que iba a más. Solo presentarme era ya un logro personal y me di por satisfecha. De hecho, cuando me llamaron, pensé que era para darme las gracias por participar, no para concederme el premio. Estoy muy agradecida por la oportunidad.

P.- ¿Qué es ‘Guiados por el Espíritu’?

R.- El trabajo surge de mi experiencia pastoral y se fundamenta en el aprendizaje de la teología. Es un tema que me inquietaba y quería dar visibilidad: pretende demostrar cómo la espiritualidad cristiana está encarnada y busca la integración de toda la persona. No podemos disociarnos y parcelar. Con esta premisa, me adentro en fenómenos como el yoga, el mindfulness, la New Age o el ocultismo. En unos casos se pueden conjugar con la espiritualidad cristiana y en otros no, con el riesgo de crear una espiritualidad a la carta. Quería abordarlo para sensibilizar, tomar conciencia y ejercer un discernimiento en libertad y con argumentos, porque no basta la buena voluntad. Hay que tener formación, hacerse preguntas y caer en la cuenta del alcance de estas prácticas.

P.- ¿Dónde está el límite?

R.- La práctica del mindfulness desde una perspectiva cristiana puede ampliar nuestro sentido de conciencia y apertura a la presencia de Dios. A mí me ha ayudado, pero también se corre el riesgo de que acabe ocupando el lugar de la fe. La pregunta es si utilizamos el mindfulness como un fin en sí mismo o como un medio para acercarnos a Dios y vivir nuestros valores más coherentemente. Sobre el yoga, el Dicasterio para la Doctrina de la Fe invita a un discernimiento cuidadoso al incorporar elementos de esta práctica no cristiana.

Por eso, más que rechazo, es una llamada a la cautela, para que nuestra relación con Dios no se desvirtúe.Lo que sí tengo claro es que debemos marcar distancias con la New Age, que tiende a ver a Dios como una energía impersonal, una fuerza cósmica… La fe cristiana afirma la existencia de un Dios personal que se revela a través de su Palabra y la encarnación de Jesucristo.

Una espiritualidad equilibrada

P.- Y todo esto, en medio de una primavera de la interioridad…

R.- Por eso, debemos replantearnos qué entendemos por interioridad y cómo la estamos abordando, especialmente en los colegios. Si no sabemos afrontarla con criterio, podemos encontrarnos con que potenciamos una interioridad vacía, en la que hacemos silencio solo para conectar con nosotros mismos. Si no se vive realmente desde una contemplación cristiana, puede perder su sentido. Por eso, debemos tener presente además las reflexiones que vienen realizando el papa Francisco y Doctrina de la Fe sobre dos antiguas herejías con nuevas formas: el gnosticismo y el pelagianismo.

Están presentes hoy con rostros nuevos. El gnosticismo se palpa en la New Age y el pelagianismo se manifiesta en posturas más tradicionalistas que se atrincheran para dar una aparente seguridad y se olvidan de que el Señor nos envía a obrar en espíritu y en verdad, a vivir con libertad nuestra fe como hijos y no como esclavos. Por eso intento ayudar a buscar una espiritualidad equilibrada, superando estructuras que nos atan y nos aprisionan. Eso sí, en ningún momento quiero juzgar a nadie, simplemente invito a replantearnos cómo vivir nuestra espiritualidad con criterio y honestidad.

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