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Ángel García Forcada

Ángel García Forcada

Gracias por tu ejemplo, Rafael Nadal

Mucho más allá de las victorias y los títulos, sobre todo, has sido un ejemplo en la derrota. Porque la gente normal, como yo mismo, hemos sido derrotados muchas más veces que hemos triunfado.
Médico general

La lepra en España

Podríamos decir que la lepra no es un problema en España. Quizás la enfermedad de Hansen, tal como se estudia en medicina, no lo sea, pero la lepra que ha infectado nuestra política sí lo es.
Médico general

En mi camino hacia el hospital

Cuidar de personas enfermas me hace agradecer mi propia salud y llena de sentido el esfuerzo del desplazamiento y las mezquindades y sinsabores de la vida diaria en un hospital, que también las hay.
Médico general

Dejen en paz a la sanidad concertada

A estos fariseos actuales se les llena la boca hablando de un sistema sanitario público cuyos problemas y disfunciones reales desconocen o nunca intentaron arreglar, y que les ha servido para medrar y figurar.
Médico general

Más allá de los daños morales: ¿es posible realizarse siendo médico?

A veces, nos instalamos en una queja estéril y paralizante, hurtando así a la medicina de todo su profundo significado de entrega. No deja de ser una coartada ante nosotros mismos y nos deja vulnerables a los manejos de directivos alejados de las trincheras.
Médico general

De enfermedades y cruces

En último término, trato de ayudar a acomodarse a las pérdidas que conlleva. Sin dramatismo, intentando no hacer de la enfermedad una tragedia, aceptando que es parte de la aventura de la vida, del hecho mismo de vivir, que acabará de forma natural con la muerte.

Marzo, el mes de monseñor Romero (V): “Piezas para un retrato”

En el interior de una catedral atestada, apenas se puede respirar. Se reza y se pugna por sobrevivir, la mayoría teme que ha llegado el final. Al rato, el ataúd con monseñor circula de mano en mano sobre las cabezas, portado hacia su lugar de reposo.

Marzo, el mes de monseñor Romero (IV): “Piezas para un retrato”

Cuando se lo señalaron, creyó que no era él, pues no lo reconocía por el destrozo facial. Después, se arrodilló y tomó en sus manos la cabeza destrozada. Lo acunó y lloró inconsolable sobre su sacerdote masacrado.
Apoyo a la casusa de monseñor Óscar Romero

Marzo, el mes de monseñor Romero (III): “Piezas para un retrato”

Delante del cadáver de Rutilio Grande, velado por todos aquellos que le querían, monseñor Romero realiza su contemplación ante Cristo crucificado.
El beato Óscar Romero, en una imagen de archivo/CNS

Marzo, el mes de monseñor Romero (II): “Piezas para un retrato”

Sin embargo, Romero se encontró de golpe con una realidad nueva, que desconocía: la represión. Comienza a recoger cadáveres, a encontrar en su camino viudas y huérfanos. A contemplar de frente la miseria en que vive la gran mayoría del pueblo cristiano, en los cantones y comunidades que visita.