Fernando Vidal, sociólogo, bloguero A su imagen
Instituto de la Familia de la Universidad Pontificia de Comillas

Robert Indiana, Jesús salva


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Robert Indiana aborda este tema con aparente banalidad. En una entrevista con Phyllis Tuckman en mayo de 1974, al comentar esta obra, Indiana afirma que “Cuando miro a ‘Jesus Saves’ o lo pienso, lo que me viene a la mente es una inspiración inmediata para esta pintura que no tiene nada que ver con la historia o la religión. Un día mi ayudante entró con una camiseta hecha en Portugal que decía Jesús salva. Era una imagen tan hermosa: ese trabajador en un caluroso día de verano en Nueva York con una leyenda tan extraña… Yo había pintado crucifixiones y puedo apreciar los aspectos más profundos del tema, pero no estaba tratando de ser profundo en esta pintura en particular” (Tuchman, 1974).

La pintura Pop huye del elitismo de la profundidad o la postura académica, sino que toma motivos populares y los expresa popularmente. Indiana encuentra por casualidad una expresión de religiosidad popular –la camiseta portuguesa- y vive una cierta epifanía en la que se mezclan el Sol estival neoyorquino, el joven trabajador y el propio mensaje. Indiana conocía sobradamente el contexto. Su comienzo como artista había dado sus primeros pasos en los talleres creativos de la catedral episcopaliana de Saint John The Divine, en Nueva York, bajo la inspiración del pastor James Pike. Allí había creado pintura religiosa –como la desaparecida Pilatos lavándose las manos (Indiana, 1953)–. Incluso había profundizado en la reflexión teológica al ser el mecanógrafo de la obra sobre el amor que escribía el reverendo Pike. Sin embargo, al crear esta pintura huye de la sofisticación y busca crear una obra básica, que no debate ni complica nada alrededor de la mera afirmación de que Jesús salva.

Susan Ryan (2000) señala que los enmarcados de los cuadros de Indiana en el caso de sus obras de referencia religiosa no pueden evitar la alusión a los crismones dentro de circunferencias que representan la perfección y la plenitud. En Indiana, tocan más tierra y se mezclan con las marcas industriales para etiquetar mediante sellos de caucho e impresiones. ‘Jesus saves’ no pertenece al orden de la reflexión teológica sino de la fe ordinaria, con la que Indiana se relaciona igual que se relaciona con su infancia.

De todos modos, ‘Jesus saves’ de 1972 culmina un trabajo que había comenzado cuatro años antes con otro acrílico, ‘Halleluiah’ (Indiana, 1968). Aunque el creador de ‘LOVE’ quiere quitarle importancia e intencionalidad a su ‘Jesus saves’, en realidad forma parte de un itinerario que comienza en ese ‘Aleluya’ de 1968, continúa con una primera versión de ‘Jesus salva’, de 1969 y culmina con su ‘Jesús salva’ de 1972.

El ‘Aleluya’ de 1968 incluye el motivo de las dos siguientes versiones del ‘Jesús salva’. En el primero, nos encontramos con un fragmento litúrgico donde el aleluya aparece como respuesta del pueblo a la afirmación. La frase Jesús salva está diseñada de tal forma que sale de un punto muy remoto y va aumentando hasta mostrarse con una tipografía grande y llamativa. La afirmación viene al público, sale al paso, crece ante su vista. Es una afirmación dinámica, en progreso, que recorre una gran distancia, sugiere su expansión y universalización. La tipografía expresa su carácter de proclamación. El rojo del frontal de las letras conecta con el emblemático color del LOVE y la pasión que bien conoce. El amarillo es una versión popular, común y desprovista de sofisticación, del dorado que representa lo divino y sagrado.

Con el mismo color se pinta la respuesta del pueblo ante esa proclamación: ‘Halleluiah’. La tipografía es la de las letras industriales impresas mediante pintura rápida usando moldes. Expresa al pueblo en su conjunto, a las masas populares representadas en esos patrones estandarizados y repetitivos, típicos de etiquetados militares, de pintura callejera o de empaquetados industriales. El ‘aleluya’ no es escrito con letras de diseños complejos y nobles, sino haciendo uso de las letras más vulgares, más acordes con la extracción social de Jesús.

Indiana inscribe el ‘Jesus salva’ en un círculo de azul muy claro y así crea un crismón clásico. El ‘Halleluiah’ de Indiana está en la Colección Menil, sita en Houston. De la obra que creó el siguiente año, el ‘Jesús salva’ de 1969, solamente tenemos una referencia de la galería Greenwich Fine Art. En la obra se elimina la respuesta del pueblo y tan solamente consta el ‘Jesús salva’. De nuevo se usa una tipografía aumentativa que subraya el carácter expansivo y proclamativo. Los colores varían. El rojo del frontal de las letras deja paso al dorado. Los laterales e interiores de las letras combinan un mayoritario dorado con trazos azules. El círculo de plenitud que rodea las palabras deriva hacia un verde muy azulado. El efecto hace que el círculo se abombe y tenga el efecto óptico de una semiesfera. Un rombo regular enmarca todo en un rosa llamativo y hace que no pierda el carácter popular y su contemporaneidad.

La versión de 1972 está instalada en el ala este del Museo Nacional de Arte de Washington D.C. El patrón tipográfico es similar al de 1969, pero su coloración lo transforma radicalmente. Indiana hace entrar en diálogo a la palabra Jesús con la palabra salva. El crismón marca intensamente la diferencia entre sus mitades horizontales. El ‘Jesús salva’ de Washington es tan distinto del de Houston que parecen dos obras muy diferentes.

En el Jesús salva de 1972 (Washington), la mitad inferior está pintada en blanco, negro y grises. La parte superior correspondiente al Jesús, tiene los colores rojo, amarillo y su mezcla, el naranja. Jesús no solamente tiene tipografía aumentativa sino que está pintado del rojo inferior al amarillo superior, de la pasión a la divinidad. Se enmarca además en un arco iris tricolor que presentan a Cristo como la Nueva Alianza de Dios con su pueblo.

La parte inferior en realidad inserta la palabra ‘Saves’ en la parte superior. El aumentativo tipográfico se refuerza con letras frontales en tres bandas que van del negro de la oscuridad o tiniebla al blanco del alba o resurrección. De hecho, la parte superior de la palabra ‘Saves’ pierde consistencia y deja paso a la fuerza de Jesús. El semicírculo inferior es un mundo frío frente a la energía de Jesús. Parece un mundo invernado o de glaciación en el que amanece el Sol de Cristo, con su luz y calor. Indiana juega con las temperaturas para confeccionar este cuadro. Busca expresar de modo muy simple que Jesús salva, pero lo hace mediante una reflexión bien sofisticada en su estudio de los colores y el efecto estético y sensorial que quiere producir.

Las proclamaciones mesiánicas de Robert Indiana quiere encontrarlas entre la gente normal y más popular –el trabajador neoyorquino–, y a la vez quiere proclamarlas en el lenguaje más expansivo y difundible que existe, aquel propio de la vida ordinaria. Es una gracia que sigue la lógica de la encarnación, un Cristo que nace en una fábrica.

Referencias