José Luis Pinilla
Migraciones. Fundación San Juan del Castillo. Grupos Loyola

Berta Cáceres, la mujer que susurraba palabras al río


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Reconfortante y casi desconocida coincidencia: la apertura en Madrid de la 25 Conferencia de la ONU sobre Cambio Climático coincidía con la sentencia contra 7 hombres por la dolorosa muerte de la ambientalista hondureña Berta Cáceres hace tres años.

En una de sus luchas más destacadas, Berta organizó al pueblo lenca contra la construcción prevista en el noroeste de su país, en el Río Gualcarque, de la represa de Agua Zarca. Esa lucha logró que la compañía estatal china Sinohydro, la constructora más grande de represas a nivel mundial, retirara su participación en el proyecto hidroeléctrico.

A ese río, que era sagrado para las comunidades indígenas y vital para su supervivencia, Berta le susurraba palabras y dialogaba con él: “Cuando iniciamos la lucha contra Agua Zarca yo sabía lo duro que iba a ser pero sabía que íbamos a triunfar; me lo dijo el río”. Así narraba su experiencia vital cuando ella se introducía en sus aguas para empaparse del espíritu de lucha.

Berta Cáceres

 

Berta quería sanar el río amenazado y el pueblo indígena que se alimentaba de sus aguas. Le susurraba palabras al oído y se empapaba de su corriente para ganar las luchas de la vida, como el protagonista de la película ‘El hombre que susurraba a los caballos’ (1998), Robert Redford, en el papel de sabio entrenador para adiestrar caballos, al que se le encarga ‘sanar’ a un caballo purasangre que, herido muy gravemente, salvó la vida de su dueña a punto de morir.

Pero Berta fue asesinada brutalmente a los 44 años. Nada le protegió. Ni su ‘perfil alto’ internacional, ni las medidas cautelares de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), ni el impacto mediático que podría tener su muerte… Nada.

Berta Cáceres, en abril de 2015, recibió el prestigioso Premio Goldman, conocido como ‘el Nobel del medio ambiente’. En 2014 había estado con el Papa en el encuentro con los Movimientos Populares. Es el enésimo ejemplo de uno de los martirios invisibles en el mundo: el de los activistas de las comunidades indígenas que luchan por los valores de la encíclica ‘Laudato si’’. Los valores de la ecología integral, que vincula indisolublemente la defensa del medio ambiente y la justicia social; el cuidado amoroso y justo de la creación y el cuidado amoroso y justo del hermano. Es un nuevo paradigma de justicia que marca también el reto ante los desplazamientos humanos causados por la violencia, el hambre, etc. Y “por los desastres naturales y los provocados por el hombre”, según define la Organización Internacional para las Migraciones.

Oración por el clima Madrid

A veces los susurros sanadores desembocan en Gritos: ‘Católicos por el cuidado de la casa común’ era una pancarta que ‘gritaba’ en la Marcha por el Clima en Madrid el pasado 6 de diciembre. José Cobo, obispo auxiliar de Madrid, fue el encargado de presidir la oración previa. Aplaudido al final llamó a los creyentes a salir a la calle para gritar junto con “nuestros vecinos”, porque “Dios nos llama a actuar, a poner acciones a nuestras palabras”.

Pobres de nosotros si no nos unimos –también desde el Evangelio– a ese grito, acompañados en nuestro modo de proceder con la coherencia de los hechos. Ya sea con gritos o con susurros sanadores. Porque si no lo hacemos serán las piedras las que griten.