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Luis. F. Ladaria: y el diálogo llegó a Doctrina de la Fe

Luis Francisco Ladaria, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe

Este jesuita mallorquín de Manacor tiene 74 años, cumplidos el pasado mes de abril. Antes de ser nombrado en 2008 como secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe era muy conocido entre los estudiantes de teología españoles por sus manuales de Teología fundamental, Dogmática o Antropología dogmática. Su ‘El Dios vivo y verdadero’ (Secretariado Trinitario) o la ‘Teología del pecado original y de la gracia’ (BAC) llevan reeditándose desde los años 90.



Su itinerario vital cumple las expectativas de los jesuitas más polifacéticos. Alumno del colegio Montesión de Palma de Mallorca, licenciado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid, estudiante de Teología y Filosofía en Comillas y en Frankfurt, doctorado en Roma profundizando en los escritos de san Hilario de Poitiers…

Desde entonces, la Universidad Gregoriana fue su hogar como profesor de Teología gogmática. Y es ejerciendo la docencia donde es llamado a colaborar primero, a principios de los 90, en la Comisión Teológica Internacional y, desde 1995, como consultor en la propia Congregación de la Doctrina de la Fe. El prefecto de entonces, Joseph Ratzinger, es el que le nombrará, ya siendo Benedicto XVI, en 2008, secretario de esa congregación.

Prudencia y fidelidad

Manteniendo siempre un discreto y eficaz segundo plano en las confrontaciones que han llegado en los últimos años hasta Doctrina de la Fe por la aplicación de ‘Amoris laetitia’ o el retraso en los casos de pederastia, el jesuita, que es arzobispo titular de la desaparecida diócesis tunecina de Thibica en función de su cargo, es considerado muy cercano a la tradición teológica por su itinerario académico de estudio de las fuentes teológicas de los primeros siglos del cristianismo –aunque no ha dejado de recibir críticas de algunos teólogos tradicionalistas por su renovada presentación del pecado original, por ejemplo–.

Aunque, a la vez, es reconocido por su sensibilidad y disposición el diálogo, su prudencia y fidelidad a la Iglesia y al Evangelio. Además, su sencillez está demostrada, como cuando fue descubierto por el Diario de Mallorca a la cola de la comisaría de policía en su última renovación del DNI…

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