Isabel Corpas, teóloga
Doctora en teología

Nueva comisión para estudiar el diaconado femenino: un paréntesis al coronavirus


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La noticia fue publicada en el Boletín de la Sala de Prensa de la Santa Sede el pasado 8 de abril –que era Miércoles Santo– y difundida por los medios que se ocupan de las noticias de la Iglesia como también por la prensa mundial. Venía entremezclada y confundida en la avalancha de información sobre los estragos del coronavirus, reflexiones sobre esta Semana Santa sin procesiones ni visitas a las iglesias y conmovedoras transmisiones de ceremonias litúrgicas en estos tiempos de pandemia.



Muy seguramente habría podido pasar por alto esta noticia si no se refiriera a un asunto en el cual llevo trabajando apasionadamente desde hace varios años: la ordenación de mujeres y el diaconado femenino. Que es el motivo por el cual hago un paréntesis al momento que estamos viviendo y que dolorosamente afecta de una u otra manera a todos los ciudadanos del mundo para volver a un tema acerca del cual he escrito en repetidas ocasiones en este blog.

Según la noticia, “el Santo Padre, durante una reciente audiencia concedida a Su Eminencia el cardenal Luis Francisco Ladaria Ferrer, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, ha decidido instituir una nueva Comisión para el estudio del diaconado femenino” y, a continuación, el Boletín publicaba la lista de las personas que fueron llamadas a formar parte, doce en total, cuyos nombres a primera vista no me sonaban. Más aún, solamente aparecieron tres de ellos en la revisión bibliográfica –cerca de 300 títulos consultados– que para efectos de mi investigación he tenido que hacer. A los demás, con todo respeto, no los había oído nombrar y algo he trajinado en el tema.

El papa Francisco en una ordenación de diáconos en San Pedro

¿Qué esperanza ofrecen los integrantes de la nueva comisión?

Una es la autora de dos buenos libros[1] sobre las mujeres en el cristianismo y la participación de hombres y mujeres en la Iglesia –Anne-Marie Pelletier– pero que no ha publicado trabajos académicos sobre ordenación de mujeres ni se ha declarado partidaria. Otro es el español Santiago del Cura Elena, en cambio, es profesor de teología sistemática, enseña sacramento del orden y, según pude investigar, la teología ministerial está entre sus campos de estudio e investigación, además de haber escrito un artículo sobre el diaconado femenino –Estado actual de la cuestión relativa al diacon(is)ado de las mujeresen el que no se muestra partidario de la ordenación diaconal al “presentar la gran diversidad entre los estudiosos a la hora de interpretar el ‘diacon(is)ado’ de las mujeres como realidad equiparable al diaconado sacramental masculino o como algo que pertenecería más bien al ámbito de los ministerios laicales”, como también “las dificultades y las divergencias interpretativas por parte de los diversos estudiosos respecto al alcance sacramental o no sacramental de la imposición de manos a las ‘diaconisas’, que mencionan las distintas fuentes”[2].

El tercero es el alemán Manfred Hauke, profesor de teología dogmática en la Facultad de Teología de la Universidad de Lugano: recordé haber leído un libro sobre teología feminista[3] una buena investigación– cuya interpretación me había parecido sesgada y pensé que su nombre no auguraba mayores esperanzas porque recurre al llamado “genio femenino” y a la complementariedad de los sexos; considera “falta grave el demonizar la directiva del varón”; además pone en duda “hasta qué punto la teología feminista puede ser integrada en la ciencia teológica” y considera que “las tesis feministas son inmaduras y extremistas” aunque habría que agradecerle que reconozca que “no debe ser discutida la capacidad de abstracción de la mujer”; y en cuanto a la situación de la mujer en la Iglesia, insiste en la importancia del sacerdocio común y recuerda algunos modelos de servicio en la Iglesia de mujeres que se distancian del feminismo, como también que “dentro de la Iglesia hay múltiples servicios propios de la mujer”; además, supongo que no debe se partidario del diaconado femenino porque encontré que escribió su tesis doctoral sobre las razones de la Iglesia para rechazar la ordenación de mujeres y dos libros suyos que no están en edición virtual y espero poder leer: Women in the Priesthood?: A Systematic Analysis in the Light of the Order of Creation and Redemption (1992); y Der Diakonat: Geschichte und Theologie (2019) del cual no encontré traducción; también son de su autoría las voces “Diaconisa” y “Ordenación sacerdotal de mujeres” en el Diccionario General de Derecho Canónico.

Otras y otros integrantes de la comisión tampoco auguran esperanzas

Y estaba ‘googleando’ los nombres de los demás integrantes cuando encontré que el corresponsal del ‘National Catholic Reporter’ en el Vaticano, el periodista Joshua McElwee, me había facilitado el trabajo y confirmado mis sospechas. Al día siguiente de la convocatoria de la comisión –Jueves Santo, 9 de abril– publicó los hallazgos que había hecho, titulando su artículo Varios miembros de la nueva comisión del Vaticano parecen opuestos a las mujeres diácono”[4] y precisando que “la mayoría de los miembros de la nueva comisión del papa Francisco para estudiar la ordenación de mujeres como diáconos en la Iglesia católica no se han ocupado del tema en su trabajo académico y los pocos con publicaciones en esa área de investigación se declaran escépticos acerca de si las mujeres que sirvieron como diáconos en los primeros siglos de la iglesia tuvieron roles análogos a los de los diáconos masculinos entonces u hoy. Y citó, además, la opinión de Phyllis Zagano, reconocida especialista en diaconado femenino y quien formó parte de la anterior comisión: “la nueva comisión parece incluir a personas en contra de restaurar a las mujeres al diaconado ordenado” y solo puedo esperar y rezar para que esta nueva comisión no argumente que las mujeres son ontológicamente diferentes de los hombres o que las mujeres no pueden ser imagen de Cristo resucitado”.

Que es la opinión de una de las integrantes de la comisión, la profesora Catherine Brown Tkacz de la Universidad Católica de Ucrania. Gracias a McElwee encontré el artículo de la profesora Tkacz publicado en Revue d’Histoire Ecclésiastique en el que afirma que “el examen de los ritos de ordenación de diáconos y diaconisas muestra que son ontológicamente diferentes”[5] y sus críticas al libro ‘Ordination of Women to the Diaconate in the Eastern Churches. Essays by Cipriano Vagaggini’, editado por Phyllis Zagano[6].

Y no encontré trabajos sobre diaconado femenino publicados por los otros miembros de la comisión y que se mueven en otras áreas del saber teológico. El diácono Dominic Cerrato, estadounidense, es profesor de teología en Franciscan University de Steubenville, Ohio, y Duquesne University de Pittsburg, Pensilvania y ha escrito sobre diaconado; su compatriota, el también diácono James Keating es director del Instituto para la Formación Sacerdotal de Creighton University de Omaha, Nebraska y ha escrito sobre diaconado y teología moral. La inglesa Caroline Farey tiene doctorado de la Pontificia Universidad Lateranense de Roma, enseña filosofía en el Seminario de la Arquidiócesis de Birmingham y es especialista en catequesis, trabajó en la Academia Pontificia para la Nueva Evangelización y Catequesis en la revisión del Directorio General de Catequesis y aparece como cofundadora de School of the Annunciation, un centro de nueva evangelización en la Abadía de Buckfast en Devon. La doctora Barbara Hallensleben, alemana, es profesora de teología dogmática en la Facultad de Teología de la Universidad de Friburgo, Suiza, especialista en ecumenismo e investigadora en temas de eclesiología, sacramentos y teología ortodoxa; ha sido miembro de la Comisión Teológica Internacional.

Monseñor Angelo Lameri es doctor en teología con especialización en liturgia y pastoral por el Instituto de Liturgia Pastoral “S. Giustina” de Padua, profesor de liturgia y sacramentología general en la Pontificia Universidad Lateranense, consultor de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos y de la Oficina de Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice. Rosalba Manes, consagrada en el Ordo virginum y doctora en teología bíblica por la Pontificia Unversidad Gregoriana, donde es profesora, ha publicado varios libros pero ninguno trata de ministerios eclesiales. Completan la comisión, doce en total, su presidente, monseñor Giuseppe Petrocchi, arzobispo de L’Aquila, y el padre Denis Dupont-Fauville, de la Congregación para la Doctrina de la Fe, doctor en teología y especialista en patrología, quien actuará como secretario.

Con todo respeto…

Con todo respeto por la decisión de convocar “una nueva Comisión para el estudio del diaconado femenino”, según la noticia publicada en el Boletín de la Sala de Prensa de la Santa Sede el pasado 8 de abril, y con todo respeto por la trayectoria de los y las convocados, pero no puedo callar el desconsuelo, que comparto con quienes venimos soñando con una Iglesia inclusiva porque creemos que es ‘Ecclesia semper reformanda’ y sabe responder a las circunstancias de la historia. Rezo, en todo caso, para que el Espíritu Santo ilumine a la comisión y recuerde a sus integrantes que en las comunidades neotestamentarias no existía organización jerárquica ni figuras sacerdotales y los rostros de las mujeres no habían sido ocultados ni sus palabras habían sido silenciadas; que fueron silenciadas, invisibilizadas, discriminadas y excluidas de la organización jerárquica de la Iglesia no por voluntad del mismo Jesús, como argumentan las interpretaciones de cuño tridentino, sino debido a circunstancias históricas; que Jesús no ordenó sacerdotes, ni hombres ni mujeres, y que el Nuevo Testamento no habla de ordenación de sacerdotes sino de diversidad de ministerios en las comunidades que se reunían en las casas y en las que las mujeres llevaron la palabra y ejercieron funciones de liderazgo; que desde el siglo pasado las mujeres salieron de su encierro y hemos venido generando cambios para superar el silenciamiento, la invisibilización, la discriminación y la exclusión en la sociedad; y que es posible, además de necesario, replantear la ministerialidad eclesial desde las líneas eclesiológicas trazadas por Vaticano II y no en argumentos tridentinos o decimonónicos.

Y me disculpo, también con todo respeto, porque este blog salió largo y con demasiada información. Pero me salió del alma.

 


[1] Pelletier, Anne Marie. El cristianismo y las mujeres. Madrid : BAC, 2002; L’Église, des femmes avec des hommes. Paris: Les Éditions du Cerf, 2019.

[2] Del Cura Elena, Santiago. “Estado actual de la cuestión relativa al diacon(is)ado de las mujeres”. Confer 56/215 (jul-sep/2017): 381-400.

[3] Hauke, Manfred. La teología feminista. Significado y valoración. Madrid: BAC, 2013.

[4] McElwee, Joshua J. “Several members of new Vatican commission appear opposed to women deacons”. National Catholic Reporter (Apr 9, 2020). https://www.ncronline.org/news/vatican/several-members-new-vatican-commission-appear-opposed-women-deacons

[5] Tkacz, Catherine. “Deaconesses and the Spiritual Equality of Women”. Revue d’Histoire Ecclésiastique 108 /1 (2013): 5-44.

[6] Ordination of Women to the Diaconate in the Eastern Churches. Essays by Cipriano Vagaggini. Ed. by P. Zagano (C.B. Tkacz). Revue d’Histoire Ecclésiastique 110/1-2 (2015): 309.