José Beltrán, director de Vida Nueva y bloguero Notas al pie
Director de Vida Nueva

No hace falta esperar al vademécum sobre los abusos


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MIÉRCOLES 13. Yo hacía rabiar a Cuca Solana. Sin buscarlo. Pero las crónicas, también las de moda, incomodan. Nunca hubo azote o represalia. Sí conversaciones de tú a tú, con estoica elegancia. No podía ser menos por parte de la creadora y directora de la Pasarela Cibeles durante tres décadas. Hoy ha fallecido. “No era creyente, pero tu oración es el mejor regalo”. Palabras de su mano derecha e izquierda. Rezo. Convencido de que estará entre el backstage y el kissing room del cielo supervisando que todos desfilan a la perfección entre las nubes.

SÁBADO 16. Los obispos polacos presentan su auditoría interna sobre los abusos desde 1990. Detonación controlada. Otro episcopado más que afronta la nada fácil tarea de levantar la alfombra. Sin tener competencias, a priori, para ello. Pero conscientes de lo que se juegan. Mientras, en Roma perfilan el vademécum y me insisten en que no habrá nada nuevo que no se sepa ya sobre cómo proceder. No hace falta esperar.

DOMINGO 17. Tiempo de documental. Abusos a religiosas. Firmado por ARTE, la cadena pública cultural europea. Riguroso en lo periodístico. Y no solo porque el corresponsal de esta casa, Darío Menor, sea puente para retomar las denuncias de hace cuatro años cuando aquello parecía algo anecdótico. Pero también escrupuloso en el discurso narrativo audiovisual. Con la comprensible música tenue y planos con claroscuros, tal y como requiere este tipo de crímenes. Pero sin recrearse ni hacer espectáculo. Aunque lamentablemente la sola denuncia ya sea un escándalo mediático.

LUNES 18. Hay quien se ha puesto a echar cuentas de las próximas jubilaciones vaticanas. El próximo, en noviembre. Cinco años. Fin de contrato. Agradecimiento por los servicios prestados y exquisitez vaticana frente a sus desplantes varios. A pesar de ellos, se le reclama para recitales de silencio por la Península. Como si tal cosa.

MARTES 19. Llevo tarareando por Rozalén desde que me he levantado. Toda la mañana entre puertas violetas y girasoles. A la una de la tarde, frente a ella. En la charla que ofrece en Entreculturas tras su viaje a Guatemala. Se le ve a gusto. En casa. Con ganas de más. Música y educación en una alianza jesuítica para gritar por las niñas. “Mi guitarra es un arma exprés para conectar con el otro”. Lo sabe y hace bien en gastar todos sus cartuchos.

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