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¿Dice algo la Biblia de los mausoleos?


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Todavía se oyen los ecos de la exhumación de Franco del Valle de los Caídos. No voy a entrar aquí a valorar el hecho, pero sí me da pie para alguna reflexión. En los días previos a la exhumación de los restos se oyó hablar muchas veces de ‘mausoleo’, es decir, de un ‘sepulcro magnífico y suntuoso’, según el Diccionario de la Real Academia Española.

En la Escritura hay un caso en el que hay de por medio un mausoleo. Me refiero a un oráculo del profeta Isaías: “Así dice el Señor, Dios del universo: ‘Anda, ve a ese mayordomo de palacio, a Sobná: ¿Qué tienes aquí, a quién tienes aquí, que te labras aquí un sepulcro? Te estás labrando un sepulcro en lo alto, excavando en la roca un lugar de reposo. Mira: el Señor te arrojará con fuerza’” (Is 22,15-17).

El personaje del que se habla se sitúa en el siglo VIII a. C. en la corte del rey Ezequías de Judá. El ‘mayordomo de palacio’ era un alto cargo de la corte cuya función era la de custodiar las llaves de las dependencias palaciegas y es probable que también el sello real. Este ‘mayordomo’, al parecer, se estaba edificando un sepulcro más o menos suntuoso en la zona alta de la ciudad y, en todo caso, distinto del sepulcro familiar, cosa que se entiende como un rasgo de orgullo o arrogancia, y lo que le va a valer la destitución del cargo por orden de Dios, aparte de otras desgracias: “Te hará dar vueltas y vueltas como un aro, hacia un extenso país. Allí morirás, allí terminarán tus carrozas de gala, baldón de la corte de tu señor. Te echaré de tu puesto, te destituirán de tu cargo” (vv. 18-19).

En 1870 se descubrió en Jerusalén, en el barrio de Silwan, en la ladera oriental del valle del Cedrón, un sepulcro del siglo VII a. C. en cuyo dintel –que actualmente está en el Museo Británico– figuraba la siguiente inscripción: “Este es [el sepulcro de…] -yahu, mayordomo de palacio. Aquí no hay oro ni plata, sino [sus huesos] y los huesos de su esclava-esposa con él. Maldito el hombre que lo abra”. Algunos han pretendido que esta es la tumba del Sobná de Isaías, con la escritura del nombre en su forma larga: ‘Sobnayahu’.