Aquel viaje tan maravilloso


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Las dos volvieron felices. El viaje había sido magnífico. Claro que habían discutido en algunas ocasiones, claro que se habían llegado a enfadar, claro que habían tenido momentos en los que se habían arrepentido de haber viajado la una con la otra, pero ahora, con la perspectiva del tiempo pasado, todo esto parecía no tener importancia. Las partes positivas del viaje compensaban con mucho los momentos menos agradables.

Decidieron despedirse en el aeropuerto, estarían en contacto, pero vivían en dos ciudades distintas, no tenían oportunidad de verse a menudo y después de seis meses de viaje conjunto, preferían darse un tiempo de vacaciones en el que verse menos, para luego poder recuperar la amistado con más fuerzas. No sabían qué les traería la vida después de ese tiempo en el que se habían despreocupado de su futuro y se habían limitado a disfrutar del momento.

Así lo hicieron y al cabo de dos meses volvieron a quedar en ese pueblo que siempre había sido su punto de unión. Esa localidad de la que ambas provenían y que había visto corretear descalzos a sus padres cuando la electricidad era un lujo solo al alcance de los ricos. Allí, con una cerveza en sus manos, sin vaso como habían hecho en tantos países porque era lo más higiénico, se contaron sus últimas semanas.

playa

La más joven estaba contenta, se había puesto a estudiar, quería reforzar sus conocimientos para lograr un empleo mejor, lo había decidido durante el viaje y había dejado una parte de los ahorros destinados al viaje para poder tener esta oportunidad. La mayor se encontraba desolada, había pedido el dinero prestado para ir al viaje y ahora tenía que devolverlo, se había puesto a trabajar como camarera en un establecimiento de comida rápida, donde cobraba muy poco y todo se le iba en devolver el dinero a su familia y sus amigos.

“Tenías razón, le dijo, tú al menos ahorraste antes del viaje, ahora no tienes deudas que pagar, disfrutaste y ahora puedes disfrutar. Yo estoy haciendo un esfuerzo por algo que ya ha pasado y que no volverá. Es frustrante, de veras, me gustaría estar ahora en tu situación…”