🎙️ El Podcast de Vida Nueva: El club de los falsos fundadores

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El podcast de Vida Nueva

Esta semana, la revista trae un titular de portada que puede poner nerviosa a más de una persona: El club de los falsos fundadores. Se aborda el tema de las investigaciones que el Vaticano lleva a cabo a propósito del desordenado ejercicio de carismas que algunos fundadores y fundadoras ponen en práctica en sus respectivos institutos o congregaciones.



Después haré un repaso a la actualidad eclesial y, como siempre, terminaremos con un comentario al Evangelio de esta semana. Además, hoy vamos a escuchar a Luis Alfonso Zamorano en la sección de Otras Voces; nos hablará sobre el camino de reparación de personas que han sido víctimas de abusos espirituales.

Los nombres importan

En las primeras páginas de la revista de esta semana nos encontramos con una entrevista a Monseñor José Rodríguez Carballo, miembro de los franciscanos y secretario de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica. En la entrevista, José Rodríguez aporta varios datos sobre las actividades de la Congregación de la Vida Consagrada. Dice que en estos momentos están siendo investigados unos diez fundadores y fundadoras de asociaciones que persiguen su reconocimiento canónico. A ese número hay que sumar algunos institutos ya reconocidos cuyos fundadores también están siendo investigados. Y, además, también hay que tener en cuenta las realidades que han sido intervenidas o suprimidas. En total son un buen puñado de personas que están bajo los focos vaticanos por diversos motivos.

A lo largo de toda la entrevista y durante el resto de artículos del tema de portada, se habla mucho sobre las nuevas formas de vida consagrada. Si te parece bien, vamos a hacer un pequeño repaso a esta cuestión para poder ubicarnos en el contexto adecuado.

La vida consagrada

En el título primero de la sección primera de la tercera parte del segundo libro, el Código de Derecho Canónico establece las normas comunes de todos los Institutos de Vida Consagrada. El número 573 habla sobre los fieles que “mediante votos u otros vínculos sagrados, … profesan los consejos evangélicos de castidad, pobreza y obediencia”. Y el número 605 dice que la aprobación de nuevas formas de vida consagrada se reserva exclusivamente a la Sede Apostólica.

El número 182 de la Revista Española de Derecho Canónico, del 2017, recoge un artículo de Juan Francisco Martínez Saez muy extenso sobre todo lo trabajado en un seminario promovido por la Comisión Episcopal para la vida consagrada de la Conferencia Episcopal Española. Este artículo lo tienes disponible en internet, y lo rescato porque tiene muchísima relación con lo expresado por Monseñor Rodríguez Carballo en su entrevista.

Cuando el código de derecho canónico habla sobre la aprobación de nuevas formas de vida consagrada, la pregunta más inmediata debe ser: ¿Existen de verdad nuevas formas de vida consagrada o son plasmaciones diferentes y novedosas de la vida consagrada entendida de manera tradicional? Dicho de otro modo, ¿son realmente nuevas o antiguas vistas desde otro enfoque?

Según leía en este mismo artículo, el proceso de institucionalización de una nueva forma de vida consagrada requiere el análisis de tres ámbitos diferentes:

  • El nivel conceptual-teológico. Básicamente es el carisma que Dios ha concedido al fundador o la fundadora.
  • El nivel pastoral-vivencia. Cómo viven los miembros y cómo se insertan en la Iglesia.
  • El nivel canónico. Cómo se organizan institucionalmente, el equipo de gobierno y demás.

Analizar estas cuestiones no tiene que ser fácil.

La cuestión de fondo no es analizar si existen o no nuevas formas de vida consagrada. Eso queda para quien, afortunadamente, domina el tema en profundidad. Lo que aquí queda al descubierto es lo que ocurre cuando ciertos grupos tratan de atravesar esos filtros previos a la institucionalización de su grupo, o después de haberlo conseguido, y en realidad no cumplen con los requisitos establecidos por la Sede Vaticana.

Durante el reportaje también se menciona la cuestión relacionada con el carisma, así que me voy a detener un poco en ello.

En estos momentos, mi vida pastoral y mi compromiso parroquial están un poco en modo pausa por diversas cuestiones, pero durante los más de 15 años acompañando grupos y personas creo que de las cuestiones más recurrentes ha sido la de tratar de comunicar y entender lo que es un carisma. Si nos vamos al capítulo 12 de la primera carta de Pablo a los Corintios leemos aquello de que hay diversos dones espirituales, pero que el Espíritu es el mismo. En el punto 12 del documento Lumen gentium se refiere a estos dones como carismas. ¿Pero cómo se concreta eso en la vida cotidiana? En los círculos académicos, estás cuestiones están ampliamente superadas, ¿pero y en la vida del barrio? Al fin y al cabo, ¿quién es más probable que se adhiera a la causa de un nuevo fundador o fundadora? ¿La persona erudita que domina la materia o la cristiana que vive a pie de calle y que participa de la vida parroquial, del centro educativo o de otro entorno? Sin herramientas personales que le permitan distinguir entre Carisma y don de gentes del fundador, puede verse arrastrada hacia una de estas instituciones que después son investigadas por el Vaticano.

Carismas desordenados

Vamos a intentar extraer varios aspectos que me parecen muy interesantes de la entrevista a Monseñor Rodríguez Carballo.

En primer lugar, aparece la cuestión del carisma que decía antes. Dice que aprobar asociaciones en camino al reconocimiento canónico es un derecho de los obispos, pero que al mismo tiempo también es una grave responsabilidad. Y especifica que urge reconocer la autenticidad de un carisma.

Cuando Rodríguez Carballo es preguntado sobre las razones que llevan al Vaticano a investigar a un grupo en particular, responde a que se suelen reducir a tres:

  • Problemas en la gestión de los bienes del Instituto para provecho personal.
  • Abusos de poder o abusos espirituales.
  • Problemas relacionados con la afectividad.

Y estos abusos no se producen de manera ordenada, sino que se entremezclan y los unos suelen dar pie a los demás. Por ejemplo, si nos referimos a esa abominación que son los abusos sexuales, en la revista se nos recuerda un encuentro entre Francisco y los jesuitas de Irlanda. El papa decía que el abuso sexual es consecuencia del abuso de poder y de conciencia. Y poco después añadía: “¿Quién de nosotros no conoce a un obispo autoritario?”.

Es muy llamativo lo que leemos en la página 10 acerca de la deriva fundamentalista y sectaria que se da en algunos de estos grupos: “Somos los mejores”, “somos los únicos fieles al Evangelio”… Incluso hay quien piensa que el carisma pertenece al fundador y no a la Iglesia. De hecho, hay fundadores que se sienten por encima de la misma Iglesia y se creen amos y propietarios del carisma.

¿Qué sucede cuando Roma interviene para investigar irregularidades? Pues que en estos grupos se percibe como un ataque o se desarrolla un sentido generalizado de “persecución” por parte de la misma Iglesia.

Creo que en líneas generales tenemos poco trabajada la autocrítica en el seno de la Iglesia. En el momento en que se empiezan a investigar ciertas cuestiones sobre fundadores, fundadoras, santos y santas, suelen emerger elementos de protección y autopreservación que nublan el razonamiento sereno.

Dos ideas antes de continuar adelante. Los fundadores y fundadoras deben tener la valentía de saber ocupar su lugar y retirarse a tiempo. Y, por último, no se puede pensar nunca que los nuevos carismas vienen a ocupar el lugar de los históricos.

Ser Iglesia

En las páginas 12 a 14 de la revista, Rubén Cruz firma un artículo sobre las nuevas formas de Vida Consagrada. En él se recogen las declaraciones de dos personas que pertenecen a sendas asociaciones de este tipo. De un lado, Lourdes Grosso, que pertenece al Instituto Id de Cristo Redentor, misioneras y misioneros identes, comienza afirmando que cada tramo de la historia reclama a la Iglesia el discernimiento de lo que el Espíritu del Señor suscita, reconociendo lo que es don y fidelidad y lo que es pretensión y extravío. Además, también indica que un instituto de vida consagrada no es un invento de una persona genial, que nos quiere guiar o ayudar a otros

De otro lado, en el artículo también aparece Teresa Rodríguez, que pertenece a la Fraternidad Misionera Verbum Dei. Al hilo de lo anterior, interviene diciendo que estas comunidades nacen en continuidad con la rica y amplia tradición de la vida consagrada en la Iglesia y, además, incide en ese discernimiento tan necesario que la Iglesia debe hacer.

De esta parte de la revista, rescato también unas declaraciones de Elías Royón, que es el vicario para la Vida Consagrada de la Archidiócesis de Madrid. Relacionado con ese discernimiento, indica que “las prisas por ser aprobados no son un buen índice de autenticidad de un carisma”. También habla sobre la obligación del obispo de acompañar la evolución de las nuevas formas y congregaciones que ha aprobado. “Cuando los comportamientos comienzan a ser desordenados, es muy común la falta de transparencia, las respuestas defensivas, la idea de que el fundador es el único que tiene la potestad de interpretar el carisma recibido, la convicción de que hay que defenderse también del obispo”.

Ya para ir cerrando con el tema de portada, vamos a por los dos últimos artículos. En uno se habla sobre Enzo Bianchi. Por si no te suena su nombre, se trata del fundador de la Comunidad de Bose. En mayo del año pasado, Vida Nueva nos informaba de que el Vaticano obligaba Bianchi a abandonar Bose basándose en ciertos episodios que demostraban abuso de autoridad, ejercicio autoritario del gobierno, ausencia de espíritu fraternal y uso inapropiado de los recursos económicos.

Ahora sí, el último artículo relacionado con esta cuestión de los fundadores de dudosa eclesialidad lo firma Luis Alfonso Zamorano, de la Fraternidad Misionera Verbum Dei. Habla sobre el camino de reparación de las víctimas de abuso de autoridad, de poder y de conciencia. Cuando ofrece conferencias sobre este tema, a veces suele acercarse alguien que le dice: “Creo que he sido víctima de abuso espiritual. Ahora por fin pude poner nombre a lo que he vivido”. No solo estás siendo víctima de un abuso, sino que además permaneces mucho tiempo ignorando que es así. Me parece una situación terrible para las personas que viven en tales circunstancias. Después toca reconocerse a sí misma como víctima y superviviente e ir sanando una a una todas las heridas emocionales que el abuso dejó. Es un artículo fantástico que no tiene desperdicio. De una parte, conviene recordar que todas las personas que han pasado por la difícil situación de haber sido abusadas en este sentido, deben aprender a vivir sin la voz de la autoridad que usurpando el lugar de Dios les aseguraba con total convicción lo que era bueno o malo para ellas. Y lo segundo, que denunciar estas situaciones es de vital importancia. El hambre y sed de justicia responde a una necesidad profundamente humana que no tiene nada que ver con la venganza; al contrario, es motivo de bienaventuranza.

Repaso semanal

Sábado. La República Centroafricana celebra su no independencia. El artículo firmado por Israel Duro apareció en la revista de la semana pasada, pero lo rescato porque habla de algo que todos sabemos y que, aparentemente, nos importa poco.

Domingo. La primera Jornada Mundial de los Abuelos y Personas Mayores. El papa Francisco no pudo estar en la celebración de la basílica de San Pedro porque así se lo dijo su médico, pero dejó escrita una homilía.

Lunes. El lunes leíamos en vidanuevadigital.com sobre el fallecimiento de Fernando Karadima y sobre las declaraciones del papa emérito sobre la Iglesia en Alemania. Pero yo te invito a que leas o releas la entrevista con María Guadalupe Muñoz Durán, que participará como auditora en el Sínodo de los Obispos de 2023.

Martes. Un obispo acusaba a Francisco de dictatorial. Pero démosle más protagonismo a la designación de Emilce Cuda y de Rodrigo Guerra como nuevos miembros para la Pontificia Comisión para América Latina.

Miércoles. Se ordena el quinto obispo desde que se firmara el acuerdo entre China y el Vaticano. Creo que sigo sin saber procesar el despropósito que supone la vivencia de una eclesialidad sometida a los intereses nacionales de un país. Pero el miércoles también leíamos una noticia espantosa por lo que tiene de invisibilización. Caritas Italiana hacía un llamamiento para recoger los cuerpos sin vida de las personas que naufragaron el 30 de junio.

Jueves. Miguel Cadenas es nombrado obispo de Iquitos, una región de Perú. 27 años lleva entregado a aquella tierra. Y rescato la noticia porque su nombre se suma al de otras tantas personas que dieron su vida en un lugar diferente del que les vio nacer. Además de las dificultades propias del lugar, hay que saber lidiar con el rechazo que genera la llegada.

Otras voces

Hace un rato te comentaba del artículo escrito por Luis Alfonso Zamorano, de la Fraternidad Misionera Verbum Dei. Le he pedido si podía hablarnos un poquito sobre lo que él llama “Operación Génesis” y ha accedido a contarnos un poco más sobre ello. Abre el corazón, que viene una dosis de ternura evangelizadora.


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