🎙️ El Podcast de Vida Nueva: Santiago, camino de vuelta

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El podcast de Vida Nueva

Esta semana, la revista trae como tema de portada varias cuestiones relacionadas con el Camino de Santiago. El titular dice: “Apuesto a que el Papa vendrá a Santiago”. La frase se atribuye a Alberto Núñez Feijóo, que es presidente de la Xunta de Galicia, a raíz del encuentro que tuvo con el pontífice. Además del Camino de Santiago, también vamos a hablar de otro caminar juntos. En la sección de Otras Voces vamos a escuchar una minientrevista muy especial. Como siempre, terminaremos el episodio con el Evangelio de esta semana y un comentario al mismo.



Repaso histórico

Vamos a comenzar haciendo un repaso histórico a toda esta cuestión relacionada con el Camino de Santiago.

Al parecer, todo comienza con un monje benedictino al que se conoce como Beda el Venerable. Nació más o menos en el año 672 y se le consideraba un erudito de la época. En 1899, fue declarado Doctor de la Iglesia por León XIII. Escribió una obra llamada Historia ecclesiastica gentis Anglorum. En base a sus propias fuentes, este monje e historiador afirmaba que el apóstol Santiago estaba enterrado en España, en la región más occidental.  

Para saber un poco más del asunto, tenemos que avanzar un par de siglos, hasta una fecha próxima al año 825. La Real Academia de Historia dice que más o menos en esa época, un obispo llamado Teodomiro de Iria encontró en el bosque Libredón, un edificio funerario de la antigüedad a raíz de una visión de un ermitaño llamado Pelayo. En su interior había tres sepulcros, que fueron identificados como los de el Apóstol Santiago el Mayor y sus discípulos, Teodoro y Atanasio. 

Con esta información, el obispo Teodomiro acude al rey Alfonso II. La tradición atribuye a este rey ser el primer peregrino.Al camino que siguió desde Oviedo hasta Santiago se le conoce como “Camino primitivo”. En el lugar señalado por Teodomiro, Alfonso II hizo construir una capilla, que se convirtió con el tiempo en lugar de peregrinaje para solicitar el favor del Apóstol en la recuperación de los territorios ocupados por el califato Omeya. Se suele decir que Alfonso II es el creador del Camino de Santiago.

La catedral que en estos momentos hay en Santiago de Compostela comenzó a ser construida en el año 1075, pero tuvo algunos retrasos y no fue hasta que Diego Gelmírez es nombrado obispo que se impulsa de nuevo su construcción. La historia de este obispo da para un episodio entero. Consiguió que el papa Calixto II elevara la diócesis de Compostela a Archidiócesis. Se enfrentó con la reina Urraca. Mandó escribir una especie de mezcla entre autobiografía y descripción de hechos históricos llamada Historia Compostelana. Así, el arzobispo Gelmírez dotó a Santiago de Compostela de una mayor presencia jurídica y la dotó de reliquias para fomentar y acrecentar la devoción peregrina.

Más o menos en la misma época, se recopiló en un solo tomo una serie de himnos, relatos, milagros y otros textos relativos al Apóstol Santiago. El libro V de este compendio incluso explica los diferentes caminos de la época para llegar hasta Santiago. A todo el contenido se le conoce en conjunto como Liber Sancti Iacobi, el libro de Santiago. Cada uno de los volúmenes que tiene una copia de ese libro se conoce como Códex o Códice y el códice más importante se encuentra en la Catedral de Santiago.

Aunque al comienzo de esta obra se incluye una carta del papa Calixto II que dice que él mismo recopiló la información, esto no puede ser. Al momento de escribir el documento, el Santo Padre ya había fallecido.

Precisamente, fue el papa Calixto II quien convirtió al obispo Gelmírez en arzobispo mediante el documento Omnipotentis dispositione. Según he podido leer, en el año 1122 otorgó la potestad de celebrar un Año Santo Jubilar cada vez que la festividad del Apóstol Santiago coincidiera en domingo, siendo el primero de ellos en 1126. Lo que ocurre es que no he podido encontrar el documento original para contrastarlo. A este Jubileo se le ha ido conociendo con el paso del tiempo como Año Jubilar Jacobeo o, sencillamente, Jacobeo. Desde aquel entonces, se celebra en ciclos de 6, 5, 6 y 11 años. 

Y con este dato vamos a hacer un salto de varios siglos hasta el año 1993. Ese año coincidía otra celebración del Año Jubilar, así que desde la esfera política se impulsó el Jacobeo (o Xacobeo en Gallego) y se fue gestando toda la estructura administrativa que hoy lleva detrás. Según las informaciones de varios diarios, la iniciativa respondía a promocionar el Camino a partir de una “comunidad de valores”. Por aquel entonces, la Administración Pública no había potenciado el Camino tanto como hace hoy día. De hecho, el Camino se encontraba algo abandonado excepto por los esfuerzos de iniciativas particulares, como por ejemplo la del presbítero Elías Valiña, que fue quien ideó el símbolo de la flecha amarilla cuando las fue pintando para señalizar la ruta del Camino Francés.

Andar hace el camino y viceversa

Con todo lo anterior, me resulta mucho más sencillo meterme en la información que trae la revista esta semana. En las páginas 9 a 13 se recogen varios nombres propios que exponen diversos testimonios sobre su relación con el Camino de Santiago.

Mónica Vidal, por ejemplo, es voluntaria en la capilla de San Martiño Rúa do Francos. Cuenta cómo acoge a los peregrinos en los últimos momentos de su viaje: les ofrece agua, alimento y, escucha. El agua sale de un grifo o de una fuente, pero los oídos que escuchan tu padecimiento personal, tus motivaciones, tus propósitos… eso ni se compra ni se obtiene al pulsar un botón.

Mucha gente necesita de acompañamiento durante su viaje. Sobrecoge leer su testimonio cuando dice: “Me he encontrado a muchas personas que están haciendo el camino porque lo iban a hacer con alguien que no ha podido completarlo a consecuencia de la pandemia”. Continúa diciendo que “hay mucha gente que cuando llega, necesita hablar de su experiencia, de lo que llevan dentro”.

Lawrence Curran, un monje cisterciense, coincide con esto cuando afirma que “ha habido gente que ha hecho el Camino con las cenizas de su abuelo en la mochila, porque habían quedado en peregrinar juntos y no ha habido tiempo. Simbólicamente lo hacen después”.

Todas las voces que recoge Vida Nueva también insisten en ese algo más que caminar. Francisco Javier Castro, por ejemplo, es un franciscano que reside en el santuario de O Cebreiro. En este tiempo de pandemia vio como el número de peregrinos fue descendiendo más y más. Los caminos se vaciaron de gente, así que él dice que salía a hacer el camino por los alrededores del monasterio, como una manera de mantenerlo vivo, y grababa vídeos y audios como mensajes de ánimo en los que decía: “no os preocupéis, esto pasará, volveréis a los caminos”. Fruto de aquella experiencia es el libro que ha publicado con PPC que lleva por título “Tiempo de esperanza”. Habla también sobre ese tiempo previo a la pandemia, cuando la misa del peregrino de cada tarde culminaba con un abrazo. Algo de lo que dice y que me resuena a los relatos de mis amigos es que el Camino iguala mucho. Es una experiencia profunda de fraternidad universal; el dolor, la esperanza y las frustraciones son comunes a todas las personas.

Sobre el tema de los abrazos, Francisco Javier dice que calcula que habrá podido abrazar a unos 40000 peregrinos. Y relacionado con esto, en la página 11 relata cómo uno de esos abrazos supuso un impulso para una persona que al superar los 9 kilómetros de subida se sentía muy sola; traía un problema de salud y acababa de colgar el teléfono a su madre, pero necesitaba un abrazo de consuelo que llegó justo en el momento propicio.

Por lo que voy percibiendo, creo que estoy de acuerdo con él cuando dice que se tenga o no relación con la fe católica, en el Camino se abre la antena parabólica y se empiezan a captar las cosas de la dimensión más espiritual de la vida.

El monje cisterciense que te comentaba hace un momento, Lawrence Curran, dice que no sabe la de veces que alguien se ha levantado la camiseta para enseñarle la cicatriz del pulmón extirpado, del riñón operado, etc. 

Ya en la última parte del reportaje, Francisco José Prieto, obispo auxiliar de Santiago, expresa la esperanza de que para el año 2022 llegue a Santiago un peregrino muy particular, uno de esos que no pasan desapercibidos: el papa Francisco. De sus palabras, rescato las que cierran el reportaje: “Es un camino de encuentro con el hermano y con el Señor a través del testimonio del Apóstol. Y es, sobre todo, un camino de reencuentro con Aquel que es fundamento de toda esperanza”.

La entrevista

De la entrevista a Núñez Feijóo voy a rescatar varias partes que me han llamado la atención.

  • “No conozco a nadie que se haya arrepentido de hacer (el Camino) y que no haya tenido ningún cambio mayor o menor en su percepción de la realidad y de la vida”.
  • “Pensemos que hay gente que se ha echado a andar en Roncesvalles, Francia, Alemania, Italia, Portugal… Trivializar el Camino como si fuera una experiencia turística no tiene sentido”.
  • “El Año Santo no existe sin que la Iglesia Católica así lo conceda”.

Y además de estos fragmentos, me quedo con ese deseo de que el papa Francisco visite Compostela en el año 2022 para clausurar el Año Jubilar extendido. En su reunión con Él, dice que Francisco le recordó sus orígenes porteños y bromeó diciendo que en Buenos Aires, todos los españoles son gallegos.

El tema de portada termina con un artículo firmado por Julián Barrio Barrio, el actual arzobispo de Santiago de Compostela, en el que escribe acerca del Año Santo Compostelano 2021-2022. Se hace eco de una carta pastoral escrita con ese motivo y recuerda algunos pasajes de la misma. Te leo dos: “el Camino de Santiago es un camino de trascendencia en el que se descubre que cada lugar, cada persona, encierra una hondura sacramental inesperada”. Leo también: “La fe no es una especie de salvavidas individual o de reserva para los momentos de dificultad, al contrario, nos hace salir de nuestros cobertizos personales e institucionales para hacer presente ese Sí de Dios en todos los rincones dolientes que ha dejado la pandemia”.

Repaso semanal

Sábado. La Comisión Episcopal de Pastoral Social de la Conferencia Episcopal Argentina da a conocer un comunicado en el que resume lo compartido durante su Semana Social. Una de las cuestiones que mencionan es “volver a la dignidad del trabajo, con una legislación formal, registrado y que posibilite el desarrollo”.

Domingo. Hace un par de semanas comentaba el fallecimiento del presidente de Haití, Jovenel Moïse. El domingo, Israel Duro firmaba un artículo en el que recogían las declaraciones del oblato Jean-Heric Jasmin. Este religioso vivía preocupado por la situación de corrupción cronificada e intereses ocultos; todo ello es caldo de cultivo para las expresiones de violencia a pie de calle. 

Lunes. Del lunes, dos noticias contrapuestas. De un lado, la sinodalidad se abre camino y se concreta poco a poco. Se dieron a conocer tres comisiones que se están encargando de preparar el Sínodo de los Obispos. Con uno de los miembros de dichas comisiones hablaremos un poco más tarde. La otra noticia va en la línea contraria. Los lefebvrianos acusan al papa de “abuso de poder” por limitar las misas ‘ad orientem’.

Martes. Relacionado con lo anterior, el cardenal Müller afirma que el papa Francisco golpea a las ovejas con fuerza, en lugar de apreciar su olor. Para el cardenal, el motu proprio publicado hace unos días tiene como objetivo la extinción a largo plazo de la Misa en Forma Extraordinaria.

Miércoles. Desde Chile, nos llega la información de que la Vicaría de Pastoral del arzobispado de Santiago está realizando una nueva edición de la Semana Teológico Pastoral.

Jueves. Me he decantado por hacerme eco de la preocupación que expresan los consagrados de ciudad de Rosario acerca de la violencia. A quienes vivimos en lugares en los que se puede salir a la calle con total tranquilidad, nos resulta lejano el miedo de quienes temen por su vida o la de sus familiares. En el artículo que firma Roxana Alfieri se vuelve a recordar la encíclica ‘Fratelli Tutti’. Para cerrar esta sección, un deseo personal que se une al de otros millones de personas: Ojalá consigamos concretar espacios de encuentro que permitan acrecentar la esperanza de justicia para dejar atrás la venganza y la resignación.

Otras voces

Hace un momento te hablaba sobre las comisiones que se hicieron públicas hace unos días para la preparación del próximo Sínodo de los Obispos. Una de las personas que aparecen en la lista de nombres es la teóloga laica Mª Cristina Inogés Sanz y he pensado que incluir una pequeña entrevista con ella iba muy en la línea del tema de portada. Al fin y al cabo, la sinodalidad no es otra cosa que caminar juntos y eso es, precisamente, lo que se hace en el Camino de Santiago.

  • ¿Qué hace una comisión metodológica?
  • – El pontificado de Francisco está lleno de sorpresas que dirigen a la Iglesia hacia posiciones más integradoras y que incluyen a todo el Pueblo de Dios, no solo a los presbíteros, para acompañar al Mundo y sanar sus heridas. ¿Cómo se gestiona emocionalmente participar de un proceso que puede dar como fruto alguna de esas sorpresas magisteriales? Pienso no solo en la exhortación apostólica que surgirá a raíz del Sínodo, sino en alguna encíclica o motu proprio inesperados.
  • – ¿Cómo se vive en los grupos de trabajo la actitud de esos grupos que se consideran a sí mismos como garantes de la verdadera Tradición eclesial? Porque su actitud choca habitualmente de frente con lo que significa en sí mismo cualquier proceso sinodal.
  • – Y por último, ¿Un reto y un riesgo de las comisiones, y en particular de la metodológica?

Evangelio y despedida

Pues llevamos todo el rato hablando sobre caminar, ya sea en el Camino de Santiago o en la vida de la Iglesia. Y durante ese caminar siempre aparece la pregunta estereotipada: ¿Quién debe caminar en cabeza? ¿Quién tiene que ser el primero? El Evangelio de este domingo, que coincide precisamente con la fiesta del Apóstol Santiago, tiene mucho que ver al respecto.


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