La noche en que el Bernabéu se llenó de luz por primera vez para homenajear a Pío XII

  • El régimen franquista rindió un caluroso tributo a Eugenio Pacelli el 12 de mayo de 1956
  • El estadio madridista aún no contaba con iluminación artificial y utilizó 200 reflectores y 2.000 bombillas

Pío XII en el Bernabéu

El 12 de mayo de 1956, un mes antes de que el Real Madrid levantara la primera Copa de Europa ante el Stade Reims, al que venció por 3-4 en París, el Estadio Santiago Bernabéu acogió un gran homenaje nacional al papa Pío XII, quien fallecería dos años después.



Un acto en el que, como presentaba ese día el diario ABC, entre otros, desfilarían “mil cadetes de las Falanges Juveniles de Madrid” y que estaría precedido por “un concierto de la banda de la Policía Armada”. Además, se daban claras instrucciones sobre la vestimenta: “Las señoras deberán provistas de mantilla o velo”. Igualmente, se precisaba que “aquellos fieles que hayan de comulgar tendrán que haber confesado, pues en el estadio no se administrará este Sacramento”.

Como si fuera una iglesia

En aquel entonces, el coliseo blanco aún no disponía de iluminación artificial, por lo que ningún partido se jugaba de noche. Pero, ante tan especial ocasión, se acondicionaron el terreno de juego y la grada para que la luz diese al homenaje un aire espiritual, como si de un gran templo se tratara.

Para ello, se colocaron unos 200 reflectores y 2.000 bombillas. El altar se situó en pleno círculo central, donde Di Stéfano y Puskas siempre marcaban el inicio de los partidos. A ambos lados del altar, presidido por una gran una cruz blanca, se colocaron dos enormes escudos, el de España y el de la Santa Sede.

Efecto óptico

Pero la imagen más impactante fue la que se situó en el tercer anfiteatro, donde se puso una inmensa figura que representaba a Pío XII y que, iluminada desde la distancia, generaba un efecto óptico espectacular.

En la ceremonia, que se inició a las once de la noche y que terminó de madrugada, se leyó el mensaje de agradecimiento que el Papa hizo llegar para la ocasión. Finalmente, se cerró con una multitudinaria misa.

No hace falta recordar que el régimen no regaló un homenaje similar a Pablo VI… Y es que Montini fue, seguramente, la persona que más irritó a Francisco Franco en toda su existencia.

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