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Las cinco lecciones que el triunfo de Nadal deja a los católicos

  • Vida Nueva repasa los valores del tenista tras vencer por 4ª vez el US Open
  • Resiliencia, esfuerzo, concentración, el respeto al rival o el compromiso social son algunos de los principios encarnados por el deportista

 

La victoria en la final del US Open ha consagrada al tenista Rafa Nadal como un deportista entregado a la causa deportiva. A sus 33 años ha conquistado por 4ª vez este torneo estadounidense sumando su 19º Grand Slam. Mientras suma títulos, no ha dejado ser él mismo con un estilo de vida sencillo y discreto siendo un referente vital para muchos dentro y fuera de la pista.

Por ello, Vida Nueva repasa 5 posibles lecciones que un cristiano puede aprender gracias al ejemplo de Rafa Nadal.

1. Resiliencia

La resiliencia, para los psicólogos, es esa capacidad para adaptarse positivamente a situaciones que de entrada se presentan como adversas. La autoexigencia de Rafa Nadal ha sido una de las claves que el tenista en su carrera profesional. Su tío y mentor, Toni Nadal, ha contado varias veces una anécdota de cómo un adolescente Rafael Nadal jugó parte de un torneo en el que iba perdiendo por tener la raqueta rota. Cuando se lo hicieron notar, él solo puedo alegar que estaba acostumbrado a ser el único culpable de su mal juego y no a buscar fuera las causas. “Es necesario un sentido de autocrítica, sin esto no se puede avanzar ni mejorar”, ha dicho Toni Nadal.

La perseverancia es uno de los consejos del papa Francisco. En una de sus homilías de Santa Marta recordaba que “la vida cristiana tiene momentos bellísimos y momentos malos, momentos de tibieza, de distancia, donde nada parece tener sentido… el momento de la desolación”, y en esos momentos es precisamente cuando es necesario el mensaje de Jesús: “Necesitáis la perseverancia”.

2. Esfuerzo

Los resultados de Rafa Nadal, actualmente en el número 2 del ranking mundial de tenistas elaborado por la Asociación de Tenistas Profesionales (ATP) se han construido a base de esfuerzo y sacrificio desde que se inició en el tenis en casa cogiendo su raqueta a los 3 años de edad. Según ha desvelado Toni Nadal la clave del entrenamiento del tenista ha sido la formación de carácter, y esa es la clave del esfuerzo aunque le costase aprender a sacar bien.

El valor del esfuerzo es una constante del papa Francisco en sus encuentros con los deportistas. A un grupo de motoristas antes de un campeonato les recordó que un competición deportiva “estimula a una sana superación de sí mismo y de los propios egoísmos” y si el deporte “es bien practicado, suscita la lealtad en las relaciones interpersonales, la amistad, el respeto de las reglas”.

3. Respeto al rival

El amor a los enemigos de Jesús en el evangelio se puede traducir, en la pista, por el máximo respeto al rival. La aceptación de la realidad con realismo parece no ser un valor de hoy en día donde proliferan los mensajes positivos vacíos que no llevan a alcanzar los objetivos. El respeto al rival no descarta la máxima confianza en que se alcanzarán los propósitos, todo lo contrario.

Para el papa Francisco “el deporte, de hecho, es una gran escuela, a condición de que se viva en el control de uno mismo y en el respeto a los demás, en el compromiso por mejorar que enseña la dedicación y la constancia, y en un espíritu competitivo que no haga perder la sonrisa y que también prepare para aceptar las derrotas”.

3. Pasión

El esfuerzo del deporte implica sacrificio, pero este se entiende cuando se vive con pasión. Es lo que el Papa pide frecuentemente a los deportistas: “Contagiad con la pasión: este mundo necesita pasiones, de la pasión. Vivir con pasión y no como quien lleva la vida como un peso. La pasión es ir adelante”, decía a un grupo de motociclistas profesionales.

La timidez o la discreción de Rafa Nadal con su vida personal o sus rutinas profesionales no impiden que no viva el deporte con pasión. Lo ha declarado en los encuentros con los periodistas en estos días en Estados Unidos. “El secreto es la pasión. Es imposible tener éxito en una carrera larga si no amas lo que haces”, afirmaba.

4. Concentración

Durante esta última competición en el Abierto de Estados Unidos celebrado en Nueva York, han trascendido algunas imágenes del calentamiento del tenista. La intensidad y la concentración máxima en los momentos previos al partido son una máxima para Nadal que es meticuloso y hasta casi supersticioso en los ejercicios que componen la rutina previa a un gran partido. En las imágenes de televisión se le ha visto no solo calentando con ejercicios de gimnasio, sino también concentrado y aislado del ruido con unos potentes auriculares.

A este control se ha referido en papa Francisco en alguna ocasión, como cuando recordó a los jugadores del equipo de fútbol de la Lazio de Roma que “toda disciplina deportiva tiene un valor, no solo físico y social, sino también moral, en cuanto ofrece la posibilidad a las personas, especialmente a los niños y jóvenes, de crecer en el equilibrio, en el autocontrol, en el sacrificio y en la lealtad hacia los demás”.

5. Compromiso social

Aunque hace unos años, en un periódico local, Rafa Nadal señalaba que, para él, “la religión es la mayor causa de mortalidad de la historia” comentando las consecuencias de fanatismo religioso, lo cierto es que su estilo de vida y de juego es casi el de un anacoreta. Creador en 2007 de la Fundación Rafa Nadal, está implicado en atender a jóvenes con discapacidad intelectual, la integración social de menores vulnerables y la promoción del talento deportivo.

De hecho, las propias instalaciones de su academia de tenis abrieron sus puertas para acoger a las víctimas de las inundaciones del 9 de octubre de 2018 en Mallorca. La foto del propio tenista quitando barro dieron la vuelta al mundo. Como Francisco recordaba a los futbolistas de la Lazio, “el verdadero deporte favorece la construcción de un mundo más fraterno y solidario, contribuyendo a superar situaciones de injusticia y dificultad humana y social”.

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