¿Nos estamos tomando en serio el tema del acoso escolar?


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La canción

Ha pasado buena parte de la noche del pasado sábado con unos jóvenes de la parroquia. Hemos visto en televisión el festival de Eurovisión y pude comprobar que estaban realmente encantados con la canción que resultó la vencedora del concurso gracias a las opiniones del público. No pareció importarles la mala posición de la canción española que es la que les había llevado a ver la gala televisiva –para algunos era la primera vez que se ponían todo el tiempo de la emisión delante de la pantalla–.

La satisfacción de la victoria iba relacionada, en una dosis muy alta, por el trasfondo de la canción. Su intérprete se llama Netta Barzilai y nació en 1993. A lo largo de su vida ha estado un tiempo en Nigeria o cumplió su servicio militar en la marina israelí. Con estudios musicales se presentó a un concurso de talentos en su país y en febrero resultó la ganadora. En marzo de lanzó la canción que la llevaría al escenario de Lisboa y, tras la publicación del vídeo, esté alcanzó en las 3 primeras semanas más de 10 millones de visitas.

Lo que realmente ha conseguido conectar con el público que ha simpatizado con esta canción no es solo el estilismo o la puesta en escena en los que los colores se han desbordados o el cacareo de gallina que incluye el “Pam pam pa hoo, Turram pam pa hoo…” que resuena varias veces… sino el problema que encierra y desvela: el bullying.

Dentro del marco de que se trata de un canción pop, el acoso en el ámbito escolar se presenta con la metáfora de los juguetes, de hecho su canción se llama ‘Toy’. Ella representa a las víctimas de esta lacra que han tenido que apoyarse en su autoestima y en la fuerza interior para plantarle cara a los agresores. Algo que se recoge de forma tajante y ‘millenial’ cuando ella clama: “Eres tan estúpido como tu smartphone”.

No es fácil ver esta fuerza interior y, muchos menos, en las etapas de la adolescencia. Tantas veces el mundo del adolescente empieza y acaba en los límites de su tormenta interior de afectividad, mantenida esta a base de la imagen que cree proyectar y la lectura de la realidad que hace sobre sus referentes inmediatos. Puede que una canción como esta, con una chica alegre y risueña que no se corta con nada, pueda ayudar a muchos.

Los datos

La sociedad va tomando conciencia de la importancia de prevenir y combatir el acoso en las aulas. Por ello esta realidad se va haciendo cada vez más visible. Aún así, el año pasado se registraron 1.207 casos de acoso escolar reales, lo que supone un aumento del 87,7% en el último año y un 240% desde 2015. Además de este aumento hay otro dato preocupante, las agresiones que se cometen también son más fuertes y la edad de los acosadores cada vez es más baja.

Un fenómeno en aumento es la proyección del bullying del patio del colegio a las redes sociales y a los métodos de comunicación que usan los adolescentes. Hay cifras que señalan que el número de adolescentes en riesgo, en todo el mundo, es de 800 millones y que el 12% de los casos empezó siendo una broma que fue derivando hasta las situaciones más graves. En España, las víctimas del bullying son el 9,3% de los estudiantes y el 6,9% de estas son víctimas de ciberacoso. El 26% de los casos de acoso son a través de las redes sociales, internet y las nuevas tecnologías. Y el dato más preocupante, el 75% de los jóvenes que sufre cyberbullying no lo cuenta.

La responsabilidad

El papa Francisco, que se sabe que usa mucho el teléfono, pero que no usa móvil ni envía bendiciones por whatapp, sin embargo ha subrayado en ocasiones internet como una herramienta llena de posibilidades: “Podrá ofrecer más posibilidades para encontrarnos y ser más solidarios entre todos, en este es un instrumento muy bueno, es un regalo de Dios”, ha dicho.

Esta buena intención contrasta con los subterfugios que los nativos digitales encuentran en la red para hacer llegar anónimos, comentarios crueles o amenazas nada veladas y fuera de todo control. Y, los más indefensos y vulnerables psíquicamente no tienen la madurez del Papa que confesaba a los jesuitas en Chile que él pasa de los ‘haters’ que circulan por la red.

“Debemos dedicarnos a la protección de la dignidad de los menores con ternura pero también con gran determinación, contrarrestando con toda nuestra fuerza esa cultura del descarte que hoy se manifiesta de muchas maneras en detrimento de los más débiles y vulnerables, como lo son los menores. La difusión de imágenes pornográficas se extiende cada vez más, las adicciones elevan el umbral de estimulación, el acoso crece más en línea y la violencia moral y física contra la dignidad de otros jóvenes… son cosas que nos horrorizan”, ha sentenciado Francisco.

En esta tarea, estamos implicado todos –no es una cosa entre familia y escuela–. Se vuelve absolutamente fundamental la implicación de las familias, padres, abuelos, hermanos mayores… que tiene que ser transmisores de la responsabilidad de los hechos y de las palabras. Y también la sociedad: los medios, las autoridades, los legisladores… para hacer crecer en libertad responsable a los jóvenes de hoy.

Volviendo a Francisco: “La red nos ayuda a sentirnos más cerca, pero debemos recuperar la espera y la capacidad de escuchar. Y evitar el riesgo de aislamiento y exclusión”.