José Luis Pinilla
Director del Secretariado de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española

Tender puentes con los vecinos


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Solo pude acudir al final del reciente Congreso de Laicos. Además de contactos e informaciones gozosas que dentro del Congreso me llegaron sobre Migraciones, me quedé con una frase de la ágil presentación de la ponencia final que hicieron estupendamente la gran periodista malagueña Ana Medina y Toni Vadell, obispo auxiliar de Barcelona. Con una pedagogía de comunicación muy ágil y utilizando frases cortas y casi de titulares de periódicos dijeron: “Se trata también de tender puentes… con los vecinos”. Y es que incluso el lenguaje del bendito papa Francisco (que Dios Guarde muchos años) está calando a la hora de transmitir la buena noticia traducida a nuestro contexto actual. Y lo que él usa con frecuencia para hablar de migraciones y migrantes se está convirtiendo también en paradigma para sintetizar frases de sus mensajes eclesiales… para todos y para todo.



Cuando Vadell, con una pedagogía catequética admirable, nos decía lo de tender puentes con los vecinos, incluso “sentados en la hierba”, en corro y sin sillas (como en la multiplicación de los panes), estaba usando ese paradigma del tratamiento evangélico y eclesial que tantas veces usa el Papa a propósito de los migrantes: Tender puentes y no construir muros.

Donde los otros ven un migrante necesitado de integración en lenguaje de ida y vuelta, nosotros vemos un hermano que debe sentarse a nuestro lado para compartir la mesa grande y con quien enriquecernos mutuamente. El otro no es solo ciudadano, migrante con derechos, es también mi hermano. Vadell lo aclaraba diciendo: “Con nuestros carismas y nuestras manías, pero todos nos necesitamos para hacer posible la sinodalidad, para vivir en comunión”.

Eso lo tiene muy claro el Papa hablando de puentes “vecinales”, pero también en puentes de largo recorrido. A su vuelta del viaje a Marruecos de hace un año decía: “Siempre me ha conmovido una frase de la novela de Ivo Andrich, ‘El puente sobre el Drina’: dice que el puente está hecho por Dios con alas de ángeles para que los hombres puedan comunicarse”.

De puentes y ángeles

Una metáfora que usa con frecuencia como hizo inaugurando en el Vaticano ‘Angels Unawares’, una escultura de bronce obra del escultor Timothy Schmalz, de tamaño natural, que representa a un grupo de migrantes y refugiados juntos, hombro con hombro, acurrucados en una balsa de distintas culturas y épocas históricas de cuyo centro emergen la realidad de lo sagrado en las alas de un ángel. La Carta a los Hebreos fue la inspiración: “No se olviden de practicar la hospitalidad, ya que, gracias a ella, algunos, sin saberlo, hospedaron a los ángeles”.

Por desgracia para la hospitalidad, la integración y la comunión, otros se empeñan en defenderse de ellas y, en vez de tender puentes, poner muros y últimamente vallas… Y cada vez más altas, como propone el Ministerio de Interior.

Dios quiera que, como dijo también Francisco en su viaje marroquí, advirtamos su dolorosa previsión: “Los constructores de muros, ya sean de hojas cortadas con cuchillos o de ladrillos, se convertirán en prisioneros de los muros que construyen”.