¿Qué Iglesia nos deja los primeros 3.000 días de papa Francisco?


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La fecha

Este domingo, 30 de mayo de 2021, se han cumplido los 3.000 primeros días del pontificado del papa Francisco. En la web de Il sismografo, con la precisión que les caracteriza, han tirado de calculadora y han contabilizado –hasta donde han podido, fundamentalmente a partir del repositorio que ofrece la página web del Vaticano– las intervenciones públicas que ha tenido el pontífice desde que fue elegido en 2013. Contando el de este último domingo, Bergoglio ha presidido 472 reflexiones del ángelus o del Regina Caeli, según corresponde. Ha promulgado una bula (‘Misericordiae Vultus’) con motivo del Jubileo Extraordinario de la Misericordia. A la espera de la constitución apostólica sobre la reforma de la Curia Romana han sido publicadas 36 de estas. Ha firmado en estos años tres encíclicas, contando la que le dejó en herencia Benedicto XVI sobre la fe; sin olvidar la repercusión inédita que han tenido ‘Laudato si’’ y ‘Fratelli Tutti’.

Además, entre las novedades e cuentan las homilías diarias en la capilla de la Casa Santa Marta. Hasta la última que se hizo pública, el 17 de mayo de 2020, se han publicado resúmenes de 789 intervenciones espontáneas del pontífice en este contexto. Volviendo a los escritos, Francisco ha firmado 44 cartas apostólicas en forma de ‘Motu Proprio’ por cuestiones muy diversas, 5 exhortaciones apostólicas –entre las que se encuentran textos programáticos como ‘Evangelii Gaudium’ o ‘Amoris laetitia’, por citar solo algunos–, 247 cartas y 102 mensajes para las diferentes jornadas mundiales de la Iglesia.

El papa Francisco ha presidido 41 momento de oración, ha pronunciado 428 homilías, 1.477 discursos y se ha puesto ante la cámara para grabar 325 mensajes. A estos hay que sumar, siempre según ‘Il sismografo’, 33 viajes internacionales, 29 visitas pastorales en Italia, su presencia en 20 parroquias romanas y otras 8 visitas especiales.

Ni que decir tiene que el ritmo papal, como el de medio mundo, se ha detenido con la pandemia. Además, sería arduo contabilizar la cantidad de llamadas telefónicas que se han hecho públicas del papa, así como entrevistas, libros, documentales, prólogos… que ha hecho o escrito Bergoglio en estos 3.000 intensos –a la luz de las cifras– días.

El Papa Francisco, en los Palacios Apostólicos

El aniversario

Cuando en 2013, Bergoglio llegó a la sede de Pedro estaba descartado de las quinielas tras haber trascendido que había sido una opción alternativa a Ratzinger pocos años atrás. La valoración que se había hecho durante las reuniones previas al cónclave desde que salió elegido parecían reclamar un pontífice más cercano al aparato romano para continuar de forma determinante la reforma comenzada por Benedicto XVI y reclamada por los cardenales.

Sin embargo, la sorpresa del antiguo candidato ha sorprendido –en fondo y forma– a muchos durante estos 3.000 días. Impulsor de unas cuantas comisiones, grupos de trabajo e, incluso, de una nueva metodología sinodal, muchos de los frutos de este pontificado deberán valorarse a medio plazo. Más allá de la parálisis que la pandemia ha supuesto en determinados procesos, hay elementos determinantes de la misión de la Iglesia que no podrá esconder ninguna vuelta posterior a la apologética clásica –en el mejor sentido de la palabra–.

Es curioso ver como hay recelos, de distinto origen y procedencia, ante determinados gestos de este pontificado. Nadie podrá negar que Francisco no se siente libre –que no irresponsable– al tomar decisiones, nunca inocentes, desde el primer momento que sale al balcón de la basílica de San Pedro. Estos 3.000 días de Francisco han sido los del pontificado de la misericordia, los de la acogida, los de la renovación de la pastoral de la Iglesia –empezando por la familiar, la juvenil o la relación con las minorías–, los de la teología del encuentro, los de la fraternidad universal como concreción política del mensaje del Reino, los de la Iglesia como “hospital de campaña”, los de los pobres… pero también han sido los de la Casa Santa Marta –en lugar del Palacio Apostólico–, los del abrazo a las víctimas –de tantas realidades sangrantes, comenzando por los abusos eclesiásticos–, los de los viajes a las periferias, los de la silla blanca vacía en determinados actos…

Aunque haya quien espere mucho más o incluso le desconcierten algunos pasos de Bergoglio, no parece un mal balance para un Papa de 84 años que lleva 3.000 días en la cátedra de Pedro.