¿Credibilidad?

Que se pueda hacer no significa que se deba hacer; que la prensa sea ‘el cuarto poder’ no significa que los periodistas puedan saltarse los códigos deontológicos como si nada; que se haga en pos de más audiencia es repugnante. Lo ocurrido la semana pasada con la filtración y distribución del vídeo del accidente de Barajas es un ejemplo más de hasta dónde podemos llegar al ondear la bandera de una mal entendida libertad de expresión. El uso espectacularizado de esas imágenes no está lejos de lo que entendemos por telebasura, que da toda la carnaza posible para satisfacer los instintos más primarios. Un periodista hábil ha de gestionar una información veraz, seria y rigurosa. ¿Hay que darlo todo? No. Sólo lo que aporte algo, sin manipular, y menos a sabiendas de que se hace daño… al lector y a la profesión.

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