Rogério Gomes: “No debemos tener miedo de este mundo”

Rogério Gomes, superior general de los redentoristas

A finales del pasado mes de septiembre, el brasileño Rogério Gomes, de 48 años, fue elegido como nuevo superior general de la Congregación del Santísimo Redentor (redentoristas), que actualmente cuenta con más de 4.600 miembros en todo el mundo. “La salud de la congregación es buena, camina, pero necesitamos crecer en el número de vocaciones”, afirma Gomes, reconociendo que a muchos jóvenes de hoy la vida religiosa no les resulta llamativa. “No les atraen las dimensiones de pobreza, castidad y obediencia. Ellos dicen que quieren libertad. Es un modo de ver las cosas, porque cuando uno hace su profesión a la vida religiosa, lo hace con plena libertad”. Para que los redentoristas cumplan hoy con el carisma de su fundador, el nuevo superior general aboga por la “formación y especialización”: es la única manera de poder “leer la realidad”.



PREGUNTA.- ¿Qué le han pedido sus hermanos?

RESPUESTA.- El primer servicio que se pide en un capítulo general es la animación de nuestra vida apostólica, que comprende toda la vida redentorista, como es nuestra misión, la vida comunitaria y la vida de oración.

P.- ¿Y dónde piensa poner el foco?

R.- En el capítulo general se discutieron cinco aspectos muy importantes: la identidad de los redentoristas, la misión, la vida consagrada redentorista, la formación y el liderazgo. Como gobierno general, vamos a trabajar para animar a los hermanos partiendo de estos cinco puntos. Por otro lado, están las decisiones del capítulo anterior, que están siendo ejecutadas y tenemos que continuar, al tiempo que ponemos en marcha las decisiones del nuevo capítulo.

Fieles al espíritu de san Alfonso

P.- ¿Qué significa ser redentorista hoy?

R.- No ha cambiado el acento de lo que significa ser redentorista, pero sí ha cambiado cómo actuamos en la misión. En los tiempos de nuestro fundador, san Alfonso María de Ligorio, no existían muchas de las posibilidades con las que contamos hoy, como pueden ser los medios de comunicación. Pero el carisma redentorista sigue siendo el mismo, aunque se vaya actualizando a luz de los signos de los tiempos para responder fielmente a nuestra misión. Por ejemplo, hoy no sería posible que actuáramos en el campo de la teología moral como san Alfonso, que en su tiempo representó lo mejor y fue brillante, pero hoy supone una teología ya superada. Pero lo que tenemos que tener en mente es el espíritu de san Alfonso, que es muy actual: fue un hombre de su tiempo que miraba a lo lejos, utilizando todas sus energías, sabiduría y preparación. Era poeta, escritor y teólogo y echaba mano de todo ello. Su carisma continúa, es una gracia del Espíritu con la que vamos respondiendo a los tiempos, intentando ser siempre fieles al espíritu del fundador y a las Constituciones.

P.- ¿Cuál es hoy el estado de salud de la congregación? ¿Tiene suficientes vocaciones?

R.- Hoy somos 4.616 ‘cohermanos’. En Asia tenemos una expansión importante en Indonesia y Vietnam. En África también se vive una renovación, con la conferencia más joven de la congregación. En América Latina tenemos, igualmente, un buen número de ‘cohermanos’, aunque hay señales de descenso ya que en algunas zonas no tienen muchas vocaciones. América del Norte y Europa están viviendo su momento más difícil porque faltan vocaciones y muchos de nuestros ‘cohermanos’ son mayores. La salud de la congregación es buena, camina, pero necesitamos crecer en el número de vocaciones. (…)

La teología moral

P.- Francisco también les animó a que se atrevieran a seguir el camino de la teología moral. ¿Cómo interpreta sus palabras?

R.- Fue una llamada muy importante para todos los redentoristas, independientemente de que seamos profesores, investigadores o nos dediquemos a otras tareas, para que nos especialicemos en teología moral para aplicarla en la pastoral. El mundo actual es muy complejo y nos trae muchos desafíos en cuestiones como la tecnología, el principio y el final de la vida, la justicia social, la ecología o las comunicaciones. Como redentoristas, tenemos que estar presentes ahí. Debemos dar una palabra nueva y ayudar en la formación de las conciencias. San Alfonso trabajó mucho en ese aspecto de ayudar a las personas en su discernimiento. Es importante que hoy tengamos una palabra que pueda ayudar a los hombres y mujeres de este tiempo a hacer ese seguimiento. En este mundo líquido en el que estamos, en el que parece que valores como la justicia o la honestidad están pasados de moda, tenemos que recordar que realmente no es así y siguen siendo válidos hoy. No debemos tener miedo de este mundo, y la teología moral nos abre un horizonte muy amplio. En ese mar del que hablaba san Alfonso hay aguas muy profundas, como la robótica, la salud, la sexualidad o las cuestiones de género, en las que los redentoristas podemos dar una respuesta, pero para ello debemos formarnos y especializarnos. (…)

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