.


Anitalia Pijachi, tras la reunión de Francisco con los indígenas: “El Papa nos escuchó”

La foto que se tomaron los indígenas que se reunieron con el papa Francisco en la tarde del 17 de octubre, se suma al ‘álbum de familia’ del Sínodo Panamazónico. Son registros, momentos que escapan al protocolo, como lo fue también la fotografía de las mujeres con el Papa.

Una foto para el álbum de familia

En la escena aparecen 33 indígenas rodeando al papa Francisco –casi abrazándolo–, además de algunos de los pastores que se la han jugado por ellos: los cardenales Claudio Hummes y Pedro Barreto –presidente y vicepresidente de la REPAM, respectivamente–, y el obispo de Porto Velho, Roque Paloschi, presidente del Consejo Indigenista Misionero (CIMI).

“Fue un encuentro muy privado, muy de nosotros”, me comenta Anitalia Pijachi –la misma de la selfie de las mujeres con el Papa en el ascensor–, añadiendo que allí también estaban “algunos compañeros que hacen parte de la iniciativa de la [Amazonía] ‘casa común’ que también querían verlo y darle unos presentes, y unos regalos”.

Cuando llegó el Papa, los indígenas lo recibieron con una canción “muy de la selva”, continúa Anitalia, entonando el estribillo como si estuviera reviviendo aquel instante de encuentro: “las hijas de la selva te alabamos Señor, las hijas de la selva te alabamos Señor”.

Anitalia Pijachi, indígena colombiana participante en el Sínodo Panamazónico

“He venido a escucharlos”

La alegría, la esperanza y la escucha fueron el común denominador de los minutos que siguieron. “Sobre todo porque en estos días nos hemos acostumbrado a decir todo en tres minutos, pero en esta oportunidad el Papa nos dijo: ‘he venido a escucharlos’, y pudimos contarle lo que están viviendo nuestros pueblos, de nuestras experiencia en el Sínodo“, subraya la líder indígena colombiana.

“El Papa nos escuchó”, asegura Anitalia, al evocar las historias de dolor, de muerte, de persecución, amenazas y desplazamientos que confiaron al obispo de Roma. “Especialmente fueron muy impactantes los relatos de nuestros hermanos brasileños, que padecen múltiples formas de violencia en la Amazonía”.

Y sin embargo, no olvidan que “una de las grandes preguntas que queremos responder los pueblos indígenas, en este Sínodo, es cómo queremos caminar juntos, con la Iglesia“.

Antes de la ‘foto de familia’ intercambiaron palabras, abrazos, bendiciones. El indígena al que el Papa defendió en su primera intervención en el Sínodo –por las burlas que recibió en la misa de apertura, por los atuendos que utilizó en el ofertorio– le obsequió a Francisco una corona. Anitalia, por su parte, le expresó el saludo de su pueblo. “Lo bendecimos, como él nos bendice”, concluyó.

Noticias relacionadas
Compartir