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Francisco teme “la gran guerra mundial por el agua”

papa Francisco participa en el congreso Vaticano sobre agua febrero 2017

El Papa visita a la comunidad anglicana de Roma y anuncia un posible viaje a Sudán del Sur con Welby

papa Francisco visita iglesia anglicana de Todos los Santos en Roma 26 febrero 2017

Francisco en la anglicana iglesia de Todos los Santos de Roma

ANTONIO PELAYO (ROMA) | La Casina Pío IV es un coqueto edificio construido en el siglo XVI dentro de los jardines vaticanos por Pablo IV y Pío IV como lugar de recreo. Desde 1922 es la sede de la Academia Pontificia de Ciencias y, desde 1994, de la Pontificia Academia de Ciencias Sociales, creada por san Juan Pablo II. Francisco ha dado a esta última múltiples encargos y, desde hace meses, se suceden en ella numerosos congresos.

El último ha tenido lugar los días 23 y 24 de febrero sobre el tema El derecho humano al agua. Aportes y perspectivas interdisciplinarias sobre la centralidad de las políticas públicas en la gestión del agua y del saneamiento. Problema clave para Bergoglio, que, en Laudato si’ (n. 30), afirma: “El acceso al agua potable y segura es un derecho humano básico, fundamental y universal, porque determina la supervivencia de las personas y, por lo tanto, es condición para el ejercicio de los demás derechos humanos”.

Han participado casi un centenar de especialistas provenientes de varios países, entre los que destacan el cardenal brasileño Cláudio Hummes, el Gran Rabino de Roma, Riccardo di Segni; el presidente ejecutivo del Banco Latinoamericano de Desarrollo, Enrique García; el filósofo italiano Gianni Vattimo, los argentinos José Luis Lingeri y Luis Liberman y, naturalmente, Marcelo Sánchez Sorondo, canciller de la Academia y promotor de esta y de otras iniciativas similares.

En la introducción al debate se afirmaba que “la salvaguarda de los recursos hídricos, la educación para el cuidado del agua, el acceso al agua potable y al saneamiento deben transformarse en prioridad en la agenda de los gobiernos y deben adquirir centralidad en las políticas públicas, dada su potencial escasez y su innegable contribución al bien común”.

Sin embargo, las cifras que ofrecen al respecto la ONU y la Organización Mundial de la Salud (OMS) son muy preocupantes: 1.700 millones de seres humanos están privados de un acceso a fuentes hídricas limpias y seguras, el 40% de la población mundial sufre por la carencia de agua y, como subrayó el Pontífice en su discurso, “cada día mil niños mueren a causa de enfermedades ligadas al agua”.

En su alocución, pronunciada el viernes 24, el Papa no se detuvo en florituras: “El derecho al agua es determinante para la supervivencia de las personas y decide el futuro de la humanidad. Es prioritario educar a las próximas generaciones acerca de la gravedad de esta realidad. Me pregunto, en medio de esta ‘tercera guerra mundial a trozos’ que estamos viviendo, si no estamos andando hacia la gran guerra mundial por el agua”.

papa Francisco participa en el congreso Vaticano sobre agua febrero 2017

De izq. a dcha., Sánchez Sorondo, Francisco y el cardenal Hummes

Antes había recordado que “todos los estados están llamados a concretar, con instrumentos jurídicos, lo que indica la resolución aprobada por la Asamblea General de la ONU en 2010 sobre el derecho humano al agua potable y a la higiene”.

Al final de su discurso, el Santo Padre firmó la declaración final, ratificada por los 95 expertos y políticos presentes, en la que se recalca que el problema del agua no es “prioritariamente de escasez, sino de una gestión inadecuada de este recurso”. Para conseguir el fin de suministrar el líquido elemento a todos los habitantes del planeta, es necesario que “los gobiernos tengan la voluntad y la fuerza política y puedan generar los cambios necesarios, siguiendo el imperativo moral de los Objetivos de Desarrollo Sostenible”. En consecuencia, hay que caminar hacia la construcción de políticas públicas, globales, estatales y locales que incluyan “mecanismos de participación reales y efectivos para el ejercicio pleno de la ciudadanía y del cuidado de la casa común”.

Histórica visita a una iglesia anglicana

Por otro lado, la primera visita del obispo de Roma a una iglesia anglicana de su diócesis tuvo lugar el domingo 26 y, como subrayó lord Robert Innes, obispo de Gibraltar y responsable de las comunidades anglicanas en Europa continental, ha sido un “hecho histórico”. La ocasión la brindaba el segundo centenario de la erección de la iglesia All Saints, en la céntrica vía del Babuino.

La visita reforzó su carácter histórico cuando, después de la celebración de las vísperas, Francisco, respondiendo a la pregunta de un seminarista nigeriano, afirmó que está en estudio un viaje suyo y del primado anglicano, Justin Welby, a Sudán del Sur. Y explicó agradecido cómo surgió la idea: “Vinieron los obispos, el anglicano, el presbiteriano y el católico, los tres juntos, a decirme: ‘Por favor, venga a Sudán del Sur; solo un día, pero no venga solo, venga con Justin Welby. De ellos, Iglesia joven, ha venido esta creatividad. Estamos pensando si se puede hacer, si la situación es demasiado mala allí… Pero debemos hacerlo porque los tres, juntos, quieren la paz y trabajan juntos por la paz”.

Bergoglio ya había insinuado que, entre los viajes previstos para 2017 (el de Fátima ya está confirmado, está anunciado el de India y Bangladesh y es posible el de Colombia, si se consolida el acuerdo de paz), se pensaba “en un país africano”, que, por lo tanto, podría ser el martirizado Sudán del Sur. Si se confirma esta hipótesis, Francisco consolidaría una variedad de los viajes papales: los viajes ecuménicos, como el que realizó el año pasado a la isla de Lesbos en compañía del patriarca ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I, y del arzobispo de Atenas, Hieronymos.

Al margen de este anuncio, la visita se desarrolló en un clima de gran cordialidad; en otra de sus respuestas, el Papa afirmó que “no se puede hacer el diálogo ecuménico parados. No. El diálogo ecuménico se hace en camino, porque el diálogo ecuménico es un camino y las cosas teológicas se discuten en el camino”.

Los que prefieren convivir sin casarse

Cambiando de tema, el Tribunal de la Rota Romana ha tenido la feliz iniciativa de promover un curso de formación sobre los nuevos procesos matrimoniales dirigido a los párrocos de Roma. El Papa les recibió y, después de agradecer su labor al decano del alto tribunal, Vito Pinto, dio a sus oyentes estos dos sabios consejos: “Sostened a todos los que se han dado cuenta del hecho de que su unión no es un verdadero matrimonio sacramental y quieren salir de esta situación. En esta delicada y necesaria obra, haced que vuestros hermanos os reconozcan, no tanto como expertos de actos burocráticos o de normas jurídicas, sino como hermanos que se ponen en situación de escuchar y comprender”.

También les pidió que se hagan cercanos “con el estilo propio del Evangelio en el encuentro y acogida de los jóvenes que prefieren convivir sin casarse. Ellos, en el plano espiritual y moral, están entre los pobres y pequeños que son amados por el corazón de Cristo. Miradles con ojos de ternura y de compasión”.

Publicado en el número 3.026 de Vida Nueva. Ver sumario

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