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Familia común, casa común

Es mucho lo que bregamos cada día. Es mucho el trajín, de acá para allá, en la familia, en el trabajo, en las tareas y responsabilidades encomendadas o adquiridas. Y Dios, que es donación constante de amor, nos entrega el verano como tiempo para gustar de la perla preciosa de la familia, de los amigos y compañeros, del silencio y de la oración… También de la suave y sanadora fragancia de la Creación, la “belleza y espesura” plantadas por las manos del Amado, el Creador de nuestra casa común, que nos invita cada amanecer a velar cuidadosamente por ella.