Fernando Vidal, sociólogo, bloguero A su imagen
Instituto de la Familia de la Universidad Pontificia de Comillas

La Escalera de Jacob, de David Mach


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La Escalera de Jacob que presenta David Mach en su colección ‘Precious Light’ ofrece un paisaje submarino propio de las costas californianas. Largas algas extienden sus hojas a las corrientes marinas y en similar disposición están numerosas escaleras que se multiplican por la profundidad del océano hasta no poder distinguirlas. Suspendidos en diferentes niveles de ese océano, entre algas y escaleras, el collage de Mach ubica a diferentes personas jóvenes o niños. Los cuerpos permanecen pacíficamente abandonados al reposo del sueño. En el centro una mujer con un vestido largo tiene a su hijo durmiendo en su regazo y unos audífonos cuelgan del cable, como si en el sueño se hubiera desprendido de ellos. No son cuerpos muertos sino inmersos en el sueño.

Esa impresión de pacífica inmersión en el mundo de los sueños es lo que quiere mostrar el autor. Los cuerpos extienden sus brazos y piernas relajados, curvan sus espaldas y racimos de burbujas salen rezando de sus bocas al ritmo del sueño. No hay ángeles en esta ilustración del conocido pasaje de Jacob. Las escaleras son blandas y vegetales: se doblan y curvan también siguiendo los movimientos del agua.

Escalera a lo profundo

Por un lado Mach nos habla de la acción de dormir como sumergirnos en el sueño. Por otra parte, cuando Jacob duerme y contempla la escalera está viendo la profundidad de la realidad. Aquí las escaleras forman parte de esa realidad submarina, misteriosa, oculta y honda. Es un misterio que no viene de lo alto sino que se halla en lo abisal. La escalera de Jacob en la Biblia subía al cielo mientras que en la relectura de David Mach desciende a las profundidades del mundo y el misterio humano que se encuentra en cada sueño. Además las escaleras se pluralizan, hay muchas vías que conectan la intimidad del abismo con la superficie de la vigilia cotidiana.

Cabría otra interpretación: Jacob sueña en el fondo del océano y contempla una miríada de escaleras por las que suben y bajan los cuerpos de los ángeles cuyas imágenes pega Mach en el cuadro. El subir y bajar es el de su respiración pero también es un movimiento inducido por las corrientes marinas. Los ángeles no serían seres sobrenaturales sino las personas entregadas al misterio del sueño. Sus alas no son extremidades a la espalda sino los brazos abandonados y extendidos cómoda y confiadamente. En todo caso, la escalera de Mach sigue llevando a la profundidad.

Referencias

  • Mach, David (2011) Jacob’s Ladder. Collage. Collection Precious Light. www.davidmach.com