Diez propuestas de la Iglesia para la Cumbre de París sobre el Clima #COP21

Cardenales, patriarcas y obispos de todo el mundo reclaman a los dirigentes un acuerdo vinculante

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M.PÉREZ | A tan solo cinco semanas de Cumbre sobre el cambio climático COP21 –que se celebrará en París del 30 de noviembre al 11 de diciembre–, la Iglesia ha hecho público un llamamiento en el que cardenales, patriarcas y obispos piden a los dirigentes de todo el mundo trabajar por un acuerdo “justo, legalmente vinculante y motor de un verdadero cambio transformacional”.

“Nosotros, los cardenales, patriarcas y obispos manifestamos nuestra esperanza por que se alcance un acuerdo sobre el clima justo y legalmente vinculante en el marco de las negociaciones de la COP21 en París”. Por ello, abogan por un “desarrollo sostenible que incluya a los pobres”, al tiempo que piden a los líderes internacionales que “sean valientes y que estén dispuestos a adoptar acuerdos aplicables”.

“La construcción y el mantenimiento de una casa común sostenible requieren un liderazgo político valiente e imaginativo. Se vuelve indispensable crear un sistema normativo que incluya límites infranqueables y asegure la protección de los ecosistemas”, han clamado.

Por otro lado, han lamentado que la aceleración del cambio climático sea “el resultado de la actividad humana desenfrenada, obsesionada por un determinado modelo de progreso y desarrollo” y han criticado la “excesiva dependencia de los combustibles fósiles”.

“Resulta imperativo que encontremos una solución consensuada, teniendo en cuenta la envergadura y la naturaleza global del impacto del clima. Nosotros, cardenales, patriarcas y obispos, presentamos estas diez propuestas políticas específicas, redactadas a partir de la experiencia concreta de personas de todos los continentes, y basada en la íntima relación entre cambio climático y la injusticia y exclusión social de los más pobres”.

Las diez propuestas

Reproducimos aquí los diez puntos íntegros que los cardenales, patriarcas y obispos reclaman para “llamar a una seria consciencia y educación ecológica”:

1. Tener en cuenta no solo los aspectos técnicos del cambio climático sino también, y sobre todo, los aspectos éticos y morales de conformidad con el artículo 3 de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC).

2. Aceptar que el clima y la atmósfera son bienes globales comunes de todos y para todos.

3. Adoptar un acuerdo mundial justo, motor de un cambio transformacional y legalmente vinculante fundamentado en nuestra visión del mundo que reconoce la necesidad de vivir en armonía con la naturaleza y de garantizar el ejercicio de los derechos humanos de todos, incluyendo los de los Pueblos Indígenas, las mujeres, los jóvenes y los trabajadores.

4. Limitar el aumento de la temperatura global y establecer un objetivo para alcanzar una completa descarbonización para mediados de siglo, con el fin de proteger a las comunidades más afectadas por los efectos del cambio climático, especialmente las que viven en las islas del Pacífico y las regiones costeras.

4.1. Garantizar que el límite máximo de aumento de la temperatura aparecerá reflejado en un acuerdo global legalmente vinculante, con acciones y compromisos de mitigación ambiciosos por parte de todos los países en función de sus responsabilidades comunes pero diferenciadas y sus respectivas capacidades (CBDRRC en inglés), según los principios de equidad, las responsabilidades históricas, y el derecho al desarrollo sostenible.

4.2. Garantizar la coherencia entre las trayectorias de emisiones y objetivo de descarbonización; así como la imposición de revisiones periódicas de las ambiciones y de los compromisos adoptados. Para ser exitosas, estas revisiones periódicas deben basarse en datos científicos y el respeto del principio de equidad, y deben ser obligatorias.

5. Explorar nuevos modelos de desarrollo y estilos de vida que sean compatibles con el clima, combatan la desigualdad y saquen a los pobres de la miseria. En este sentido, resulta esencial poner fin a la era de los combustibles fósiles, eliminar de forma gradual las emisiones de combustibles fósiles y proporcionar un acceso a la energía renovable que sea asequible, fiable y seguro para todos.

6. Garantizar el acceso de todos al agua y a la tierra para la consolidación de sistemas alimentarios resilientes y sostenibles que prioricen las soluciones impulsadas por las personas y no por los beneficios.

7. Garantizar la inclusión y la participación de los más pobres, de los más vulnerables y de aquellos sobre los que repercuten mayoritariamente las decisiones tomadas a todos los niveles.

8. Garantizar que el acuerdo adoptado en 2015 lleve consigo un proceso de adaptación que responda de forma adecuada a las necesidades inmediatas de las comunidades más afectadas y refuerce las soluciones locales.

9. Reconocer que las necesidades de adaptación están supeditadas al éxito de las medidas de mitigación adoptadas. Los responsables del cambio climático tienen la obligación de ayudar a los más vulnerables en la adaptación y la gestión de las pérdidas y daños; y de compartir la tecnología y los conocimientos necesarios.

10. Establecer hojas de ruta claras sobre cómo los países deberán cumplir sus compromisos financieros adicionales, coherentes y previsibles, de forma que se garantice una financiación equilibrada de las acciones de mitigación y de las necesidades de adaptación.

Los obispos firmantes

Son nueve los obispos que han suscrito esta declaración:

Oswald Gracias, cardenal arzobispo de Bombay (India), y presidente de FABC (Asia);

Gabriel Mbilingi, CSSp, arzobispo Lubango (Angola) y presidente de SECAM (África);

Péter Erdő, cardenal arzobispo de Esztergom (Budapest) y presidente de CCEE (Europa);

Joseph Kurtz, cardenal arzobispo de Louisville y presidente de USCCB (Estados Unidos);

Reinhard Marx, cardenal arzobispo de Múnich (Alemania) y presidente de COMECE (Europa);

John Ribat, MSC, arzobispo de Port Moresby (Papúa Nueva Guinea) y presidente de FCBCO (Oceanía);

Rubén Salazar, cardenal arzobispo de Bogotá (Colombia) y presidente de CELAM (América Latina);

David Douglas Crosbi OMI, obispo de Hamilton (Canada) y presidente de CCCB-CECC;

y Béchara Boutros Rai, patriarca de Antioquía (Maronitas) y presidente del Consejo de los Patriarcas Católicos de Oriente.

 

ESPECIAL ENCÍCLICA ‘LAUDATO SI”

Actualizado
28/10/2015
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