Las Iglesias argentinas, comprometidas por la vida

A un mes de las elecciones, emiten una nota conjunta en pleno debate sobre el aborto

WASHINGTON URANGA. BUENOS AIRES | Ante un nuevo debate legislativo sobre la despenalización del aborto en Argentina, un grupo de pastores y representantes de diferentes confesiones cristianas emitieron un mensaje expresando “conjuntamente nuestra convicción del valor de la vida humana desde su concepción hasta la muerte natural”, e invitando “a todos a sumarse a esta convocatoria por la vida”. [Siga aquí si no es suscriptor]

El documento (Compromiso por la Vida) lleva la firma –entre otros– del pastor Rubén Óscar Salomone (Federación Confraternidad Evangélica Pentecostal), del pastor menonita Raúl Óscar García, del pastor Tomás Mackey (Asociación Bautista), del arzobispo Nicolás Matti Abd Alahad (Iglesia Siriana Ortodoxa de Antioquía), del metropolita Platón (Iglesia Ortodoxa Rusa), del metropolita Siluan (Iglesia Católica Apostólica Ortodoxa de Antioquía) y del obispo de Chascomús y presidente de la Comisión de Ecumenismo del Episcopado argentino, Carlos H. Malfa.

Este grupo de Iglesias viene trabajando conjuntamente el tema de la despenalización de la interrupción del embarazo y, como consecuencia de ello, emite ahora esta declaración cuando, en plena campaña electoral para los comicios presidenciales y legislativos del próximo 23 de octubre, distintas agrupaciones políticas impulsan una definición del tema a nivel parlamentario.

“En la cultura de nuestro pueblo siempre ha estado claro el valor inalienable de cada vida humana”, reivindica el texto. Y agrega que, “también quienes no conocen a Dios o no creen en Él, perciben lo sagrado a través del milagro de la vida. La vida propia y ajena, la vida en sus diferentes formas, permite intuir la presencia de una realidad trascendente. En Argentina tienen jerarquía constitucional tratados internacionales que protegen el derecho del niño a la vida en el seno materno desde el primer momento de la concepción”.

En alusión no solo al aborto, sino a otros actos que atentan contra la vida, los pastores lamentan “con dolor situaciones de nuestra vida social en las que no se está promoviendo el valor del derecho a la vida y del don de la vida. Hoy la vida está muy amenazada por los diferentes tipos de adicciones, por la pobreza y la marginalidad, y por diversas formas de violencia en las que muchas personas ven en peligro su existencia, particularmente, el aborto que amenaza la vida recién concebida”.
Por eso, quienes suscriben este documento afirman juntos que, “cuando una mujer está en estado de gravidez, no es solamente una vida la que hay que proteger, sino dos, la de la madre y la de su hijo o hija en gestación. Ambas deben ser preservadas y respetadas”.

Un don recibido

Al recordar que “la vida es un don”, argumentan que “no nos damos la vida solos, fundamentalmente la recibimos. Ni la conquistamos, ni la merecemos, ni la compramos: la recibimos”. Por tal motivo, “cada vida humana participa de un misterio que nos supera porque es imagen de Dios y, desde el primer instante de su concepción, lleva la huella de la Trinidad. De allí que nuestras Iglesias y comunidades han defendido siempre la aceptación de la vida cualquiera que sean las circunstancias que rodeen su existencia”.

Sostienen luego que “la vida, don valioso, es, sin embargo, un don frágil, para cuidar, y que pasa por etapas en las que se ve amenazada. Necesita del cuidado amoroso conjunto del padre y la madre y de la protección necesaria en atención a su vulnerabilidad y pequeñez”. Y advierten que “la vida es un don para administrar, por lo que es indispensable la formación de los niños y jóvenes, varones y mujeres, para la vida familiar estable y el ejercicio de una paternidad y maternidad responsable y generosa”. Así, “el crecimiento y desarrollo personal debe incluir el conocimiento de la sexualidad y de la fertilidad para integrar en la afectividad y el amor”.

Los líderes cristianos se ofrecen a “sostener y promover el valor del derecho a la vida y de su dignidad”. Y lo hacen “apoyados en nuestra fe en diálogo con la ciencia, como personas que amamos la vida que Dios nos ha regalado; y en consonancia con iniciativas cristianas e interreligiosas a favor de la vida en nuestro continente”.

Por la misma razón, celebran “todas las medidas adoptadas acerca del cuidado de las mujeres embarazadas, en particular las que se encuentran en estado de marginalidad o dificultad grave para asumir su situación”, y se comprometen “a cuidar siempre la vida y a colaborar para que tanto el niño como la madre sean respetados”.

En el número 2.769 de Vida Nueva

Actualizado
23/09/2011
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