Una región que reclama ser más protegida y evangelizada

Brasil celebra la primera edición de la Semana Misionera para la Iglesia Católica en la Amazonía

Tierra-agrietada(Graziela Cruz– Brasil) Entre los días 25 y 31 del pasado mes de octubre, por todo el territorio brasileño, se celebraron seminarios y foros en el marco de la programación de la I Semana Misionera para la Iglesia Católica en la Amazonía. Bajo el lema Cristo apunta hacia la Amazonía –expresión utilizada en 1972 por Pablo VI en una carta enviada a los obispos de la región– esta cita, aprobada por la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil (CNBB) para que se convoque anualmente, tiene como objetivo movilizar la atención hacia el mayor Estado del país y la realidad social y medioambiental de sus habitantes.

Así, todas las diócesis de Brasil recibieron el texto que inspiró las reflexiones en comunidades, parroquias e instancias pastorales. “Queremos que ésta sea una oportunidad para que todo el pueblo de Dios pueda comprometerse cada vez más en la acción evangelizadora de la Iglesia brasileña. La Iglesia debe contribuir a que el Evangelio llegue con su fuerza transformadora a todos los puntos de Brasil, en particular, a la Amazonía”, reflexionó el presidente de la Comisión Episcopal para la Amazonía, Jayme H. Chemello.

Según la asesora de la Comisión, la hermana Maria Irene Lopes dos Santos, “el proyecto de la Semana para la Amazonía busca implicar a la Iglesia haciendo que los laicos, en todo el país, entiendan la importancia de la Amazonía para Brasil y para el mundo”. Durante la Semana, fueron tratados aspectos ecológicos, medioambientales, económicos, políticos y, sobre todo, los relativos a la evangelización. “Con la participación de toda la Iglesia –añadió la asesora– vamos a enfrentar juntos los desafíos de la evangelización en aquella región. Queremos que las Iglesias particulares de todo el país dirijan su mirada hacia la Amazonía para que todas las personas pasen a interesarse por ella”. Porque “la Amazonía está muy carente, en todos los sentidos, pero, principalmente, de misioneros y agentes pastorales”, lamentó la religiosa.

Esta I Semana Misionera para la Amazonía fue inaugurada oficialmente el 25 de octubre con una Eucaristía en la catedral de Belém (Pará) presidida por el obispo Chemello, quien, en su homilía, recordó que “la Amazonía es tierra de misión de la Iglesia de Brasil. El papa Pablo VI ya nos decía que es el propio Cristo quien apunta hacia la Amazonía”.

Desarrollo sostenible

El prelado alertó, asimismo, sobre el gran crecimiento poblacional de la región Norte de Brasil, y destacó que el papel de la Iglesia en la preservación del bioclima amazónico debe estar marcado por la comunión de los pueblos. “Nuestro mayor desafío –dijo– es, además de contener la deforestación y los incendios, proporcionar un desarrollo sostenible de nuestras grandes ciudades, como Manaus, Porto Velho y Belém, sin destruir la floresta”.

Durante la Semana, la Comisión Episcopal para la Amazonía hizo público un documento, firmado por el propio Chemello, en el que destaca la necesidad de encontrar alternativas al modelo económico actual, que “privilegia el lucro sobre la vida y no respeta a la naturaleza”. El texto denuncia que la Amazonía es actualmente uno de los mayores pasillos para el tráfico de drogas. Un problema, el del narcotráfico, que los planes del Gobierno son insuficientes para combatirlo y ante el que la policía está desesperada, advierte la Iglesia.

Los obispos lamentan que los grandes proyectos para la región son decididos fuera de la Amazonía, atendiendo a intereses que no benefician al pueblo que vive allí. “Hay proyectos del Gobierno y de empresas con capital transnacional. Es necesario analizar las consecuencias de estos proyectos: el desequilibrio ecológico y social, la deforestación, los cambios climáticos, etc.”, subraya el documento.

Más adelante, aborda también aspectos de la Iglesia local de la región amazónica, del trabajo fundamental de los laicos, de los esfuerzos que las diócesis y comunidades locales han desarrollado y de la necesidad de la ayuda de otras Iglesias para hacer de forma adecuada el trabajo de evangelización en la zona.

Recién concluida la I Semana Misionera para la Amazonía, la Comisión responsable ya está trabajando en su segunda edición. “Este año hemos trabajado solos, la Comisión Episcopal apenas ha participado de los subsidios distribuidos en las diócesis y en toda la planificación estratégica”, explica la hermana Maria Irene, quien revela que, para 2010, ya han firmado un acuerdo con las Pontificias Obras Misioneras (POM) para que este encuentro tenga lugar siempre en la última semana de octubre, mes misionero.

gaparecida@vidanueva.es

En el nº 2.682 de Vida Nueva.

Actualizado
06/11/2009
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