Llamados a encarnar la fe en la vida de los pueblos indígenas

El CELAM convoca en Lima un encuentro sobre ‘Palabra de Dios e inculturación’ en América Latina

(María Rosa Lorbés– Lima) Convocados por el responsable de la Sección de Pueblos Originarios del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) y obispo de La Verapaz (Guatemala), Rodolfo Valenzuela, se reunieron en Lima del 9 al 13 de febrero los obispos, secretarias y secretarios ejecutivos y agentes de la Pastoral de Pueblos Originarios procedentes de México, Guatemala, Nicaragua, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Paraguay y Argentina. Por el país anfitrión, Perú, participó el franciscano Antonio Zerdín, obispo vicario apostólico de San Ramón, en calidad de presidente de la Comisión Episcopal de Catequesis, Pastoral Bíblica e Indígena.

El evento, celebrado en torno al tema Palabra de Dios e Inculturación, desarrolló múltiples contenidos: Sínodo de la Palabra, Experiencias bíblicas en el mundo indígena, Palabra de Dios e Inculturación, Animación bíblica en la Pastoral Indígena, Pueblos indígenas en el Documento de Aparecida, y una Pastoral Bíblica inculturada en el mundo indígena. 

El documento final del encuentro, tras enumerar una serie de recomendaciones en el espíritu de Aparecida, señala la necesidad de enfatizar algunos aspectos importantes de esta pastoral, como el fortalecimiento de la encarnación de la fe cristiana en la vida de los pueblos con una larga tradición histórica de fe y espiritualidad, comunidades vivas que tienen su propia cultura; promover la traducción católica de la Biblia a los diversos idiomas de los pueblos originarios, como un derecho de los mismos a experimentar el amor del Padre que manifiesta su Palabra en el propio idioma; reconocer que el proceso de la inculturación del Evangelio es una experiencia comunitaria, que son los mismos pueblos quienes tienen que hacer el discernimiento a la luz de la Palabra de Dios como principales agentes de la inculturación; asumir, en sintonía con el Documento de Aparecida, la exigencia de una conversión pastoral, a nivel personal e institucional, que implica “descolonizar las mentes…” (DA, 96); compartir sus luchas por una vida digna, vivir en cercanía de corazón con los pueblos, sentirse bien con ellos, vencer temores, valorar las culturas, adaptarse a su ritmo de vida, comidas, fiestas, música…; descubrir los carismas en orden a los ministerios y reconocer explícitamente los que ya existen en las comunidades originarias; y pedir a la Sección de Pueblos Originarios del CELAM la organización de talleres para traductores de la Biblia y de la liturgia a los idiomas indígenas.

El texto, que invita a que la Palabra y la liturgia se vinculen con la vida del creyente, concluye solidarizándose con la declaración sobre el Valor y desarrollo de los pueblos de la Amazonía emitida meses atrás (VN, nº 2.605) por la Pastoral Indígena de Perú y los obispos de la región, en la que hacían serias advertencias respecto a leyes del Gobierno de Alan García que no respetan las tradiciones y culturas indígenas y no reconocen el derecho de estos pueblos a ser consultados sobre las leyes que afectan a su vida y sus territorios. Los participantes en el reciente encuentro del CELAM denuncian “las realidades similares que se viven en otros países de América Latina”. “Es un crimen -constatan- seguir explotando en forma indiscriminada el medio ambiente, que es fuente de vida de la humanidad”, y animan a todos “a permanecer atentos y vigilantes en la fe que profesamos y en la defensa de la vida y derechos de los pueblos, frecuentemente amenazados”.

DENUNCIA DE UN OBISPO

En una reciente entrevista para la cadena Enlace Nacional de TV Cultura, ante el problema de las tierras surgido entre los poblados indígenas y las compañías extractoras, el obispo de Yurimaguas, José Luis Astigarraga, advirtió que la ausencia del Estado y la presunta corrupción de instituciones como el INRENA (Instituto Nacional de Recursos Naturales) llevarían a la exclusión social de las comunidades. “El Estado, las agencias y los organismos estatales, que tienen que velar por el bien de la ciudadanía de un pueblo, no toman cartas en el asunto. Y eso que se suele decir de la ausencia del Estado es la pura verdad porque, a la hora del reclamo, cuando tendrían que tomar cartas en el asunto y actuar con firmeza, no actúan”. El prelado denunció, asimismo, la imposibilidad de un acuerdo entre comunidades y Estado mientras no haya un ordenamiento territorial de los distritos, comunidades, caseríos… “Si no se para todo este asunto de otorgar concesiones y no se ordena el territorio, estamos perdidos”, lamentó Astigarraga, para quien la ausencia de diálogo y la falta de confianza entre la población y las empresas es un factor que propicia conflictos sociales.

En el nº 2.649 de Vida Nueva.

Actualizado
20/02/2009
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