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Pliego
Portadilla del Pliego nº 3.103
Nº 3.103

“Recuerda que eres polvo…”. Enterramientos e incineraciones

Crece sensiblemente cada año en nuestro país el número de cremaciones. Por término medio, esta opción se extiende ya a un tercio de las defunciones. Es verdad que las zonas rurales, más conservadoras en sus modos, se sitúan por debajo de esta cifra y las zonas urbanas bastante por encima. En Madrid y Barcelona, por ejemplo, la proporción alcanza el 50%. Solo en algunas ciudades, como Sevilla, Málaga, Granada o Bilbao, las cremaciones superan abiertamente a las inhumaciones.

¿Cuál es la postura de la Iglesia católica al respecto? La instrucción doctrinal ‘Ad resurgendum cum Christo’ sobre la sepultura de los difuntos y la conservación de las cenizas en caso de cremación, que la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF) redactó en 2016, no dejó ningún rastro pastoral relevante. Son muchos los que han manifestado su extrañeza por un documento que parece apartarse bastante, en fondo y en forma, de la línea de trabajo del papa Francisco, centrada en reformas más acuciantes y marcada por un talante más universal.

Desde 1963, con la publicación de la instrucción ‘Piam et constantem’ en los primeros días del pontificado de Pablo VI, las cuestiones funerarias no habían planteado problemas pastorales ni doctrinales de interés. Hasta el propio Jesús de Nazaret pareció siempre eludirlas por poco relevantes. Si atendemos al relato evangélico, su lapidario consejo “deja que los muertos entierren a sus muertos” (Lc 9, 60) coloca estas cuestiones fuera del foco de interés respecto a otras urgencias del Reino. En eso, como en otras muchas cosas, Jesucristo y el papa Francisco concuerdan bastante. Y habida cuenta de estas diferencias de sensibilidad y de criterio, no es extraño que el documento fuese la última producción doctrinal del cardenal Müller antes de abandonar el cargo.

Explicaba entonces el purpurado alemán que la instrucción ‘Ad resurgendum cum Christo’ fue la respuesta de la CDF a la preocupación de varias conferencias episcopales, que solicitaban orientaciones doctrinales concretas ante la creciente popularidad de las cremaciones. Así que aprovechemos el documento, no solo en lo que tiene de clarificación doctrinal, sino como un modo de conocer por dónde se mueve hoy la reflexión escatológica de la ortodoxia católica y para comprobar a qué distancia espacial y temporal se encontraban las inquietudes teológicas de la CDF respecto a la pastoral que se practica en las parroquias y a las preocupaciones de la gente de la calle. En definitiva, para valorar cómo nuestra Iglesia logra encarnar en el mundo de hoy el mensaje evangélico, siempre eterno y siempre novedoso.


Índice del Pliego

UN RESUMEN DE LA INSTRUCCIÓN

  • 1. La opción más adecuada para el difunto es su inhumación o sepultura
  • 2. No está prohibida la cremación

APORTACIONES DE LA PRESENTACIÓN EN LA SALA DE PRENSA

  • 1. Sobre el cuerpo humano y su significado desde la fe
  • 2. Sobre la conservación de una urna cineraria en el hogar
  • 3. Sobre la brutalidad (sic) de la cremación
  • 4. Sobre la privatización de la muerte
  • 5. Sobre el anonimato en la sepultura

UN ANÁLISIS CRÍTICO DEL DOCUMENTO DESDE LA ANTROPOLOGÍA CRISTIANA

  • 1. Los presupuestos teológicos y filosóficos: vayamos más allá del platonismo agustiniano
  • 2. Los presupuestos antropológicos: una luz desde la sala de autopsias
  • 3. La aplicabilidad práctica de la norma y el ejemplo de la propia Iglesia
  • 4. ¿Es una tumba anónima esencialmente anticristiana?
  • 5. ¿Es “brutal” la cremación?
  • 6. ¿Y qué hacer con las cenizas?
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