Macrogranjas en la España despoblada: cambiar el paradigma (II)


Compartir

Si la semana pasada veíamos como las macrogranjas ajustan perfectamente en el paradigma economicista que predomina en nuestra sociedad y que sus ventajas son casi imbatibles desde este punto de vista, esta semana vamos a ver las desventajas que tienen observándolas desde un paradigma económico humanista y sostenible como es el de lo suficiente.



  • La primera es que, a pesar de que si lo analizamos desde un punto de vista relativo, es decir, por tonelada o kilo de producción, puede tener un impacto medioambiental menor que las explotaciones tradicionales, como estas granjas tienen miles de animales en un espacio reducido, el impacto unitario inferior se convierte en un impacto agregado enorme. En lugar de residuos y contaminación a pequeña escala repartidos por todo el territorio, se concentra todo en un solo lugar, lo que tiene una repercusión medioambiental enorme. Como se producen más animales, la contaminación final también es mayor.
  • La segunda es que el empleo creado se concentra también en un solo lugar y es mucho menor que si se realizara la misma producción en pequeñas granjas (ese es uno de los motivos por los que son más rentables, porque emplean en global a menos personas).
  • La tercera es que, aunque parece que las macrogranjas se autofinancian, realmente pueden funcionar si el sector público realiza una gran inversión para facilitar las infraestructuras necesarias para desarrollar su actividad. Esta inversión también se concentra en un solo lugar en lugar de repartirse por el territorio y el sector público ayuda a estas grandes empresas a generar sus ganancias.
  • La cuarta tiene que ver con las exportaciones y con el transporte necesario para que funcionen. El hecho de que necesiten insumos a gran escala y que se venda la producción en otros países conlleva unos movimientos de mercancías a gran escala, tanto nacionales como internacionales que producen mayor contaminación y precisan de infraestructuras más grandes.

Explotaciones de un tamaño más pequeño

La alternativa desde un paradigma que en lugar de buscar más producción quiere que todos tengan al menos lo suficiente hoy y en el futuro, apuesta por explotaciones de un tamaño más pequeño, más repartidas en el territorio, con un impacto medioambiental menor y que utilicen los insumos de lo que se produce alrededor.

Esto puede traer una producción menor y posiblemente unos precios más altos, pero articula el territorio, precisa de unas infraestructuras menos espectaculares pero más repartidas y crea mucho más empleo ya que precisa de más trabajadores por tonelada producida. La próxima semana hablaré de cómo puede darse este modelo para potenciar una economía regional que busque lo suficiente para hoy y para el futuro e intente garantizar unas mejores condiciones sociales.