El respeto a la vida


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Ayudar a morir con dignidad, así se le conoce actualmente al hecho de quitar la vida a un ser humano de manera anticipada, eso es lo que conocemos como eutanasia y en algunos lugares del mundo además de estar prohibido se considera asesinato. Es un tema muy delicado, porque el dolor ajeno muchas veces nos hace tomar decisiones equivocadas, se mezclan sentimientos tan fuertes que, bajo la justificación de querer evitar el dolor o la agonía del ser querido, se recurre a pensar en quitarle la vida de manera indolora.



Siendo sinceros, se trata de una decisión muy fuerte por lo que se refiere a la conciencia, sería quitarle la vida a alguien para que deje de sufrir. La eutanasia considera el dolor como algo innecesario, un letargo de alguna enfermedad incurable es tema para debatir si la persona debe o no seguir con esos padecimientos, porque hablar de una sanación tal vez no sea opción ante un cáncer terminal o alguna otra enfermedad crónica.

No hay mala voluntad en esto, de acuerdo a quienes apoyan la eutanasia, más bien, es adelantar un proceso que tarde o temprano sucederá, esto sin tomar en cuenta los altos costos económicos que pueden asumir los familiares al tener a su ser querido en terapia intensiva en un hospital privado, llegan a ser sumas estratosféricas y al final, el destino de ese familiar, será la muerte. ¿Qué hacer? ¿Es necesario esperar hasta el final? ¿Ya no se va a recuperar?

Los obispos colombianos fijan posición sobre la eutanasia

Cada caso es distinto, así como las condiciones y el entorno, de manera que se trata de una cuestión de valores, creencias y por supuesto en ciertos casos de economía. Todo se tendrá que evaluar y se deberá observar desde la realidad de cada familia. Como creyentes, debemos elegir la vida y protegerla, esperar el desenlace y el momento en que Dios decida que nuestra existencia dejará de ser en este mundo, pero, debemos apoyar en todo momento el respeto por la vida y con este comentario dejo clara la posición de nuestra Iglesia.

Cuidarla, protegerla y preservarla

¿Qué sucede cuando la voluntad de la persona es dejar de vivir? En este caso, se considera un suicidio, a menos que esa persona exprese su deseo de terminar con su propia vida. En los países como España o Suiza donde sería legal hacerlo y aunque parezca sencillo, realmente no lo es.

Las leyes de esos países cuidan de manera absoluta cada detalle, llenando formularios y pasando una serie de pruebas psicológicas, además, se realizan dos intentos antes de llevar a cabo el procedimiento, de manera que se abre la posibilidad de arrepentimiento, es decir, cancelar todo el proceso para quitarse la vida.

Pensar en la eutanasia como respuesta, nunca deberá ser una opción para quienes confiamos en las enseñanzas de nuestra Iglesia católica, pero, aunque no se trate de un creyente, el respeto por la vida debe ser un aspecto humano que debe permanecer por encima de cualquier interés, ya sea político, económico o social. Acompañándonos en este caminar eligiendo la vida la cual debemos considerar como un don y un privilegio, por ello debemos cuidarla, protegerla y preservarla.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la eutanasia como aquella “acción del médico que provoca deliberadamente la muerte del paciente“. Se puede realizar por acción directa: proporcionando una inyección letal al enfermo, o por acción indirecta: no proporcionando el soporte básico para la supervivencia del mismo. En ambos casos, la finalidad es la misma: acabar con una vida enferma.