Colaboración público privada


Compartir

Una de las cuestiones más importantes que, a mi juicio, hemos aprendido de la gestión de esta plaga ha sido la necesidad de una apropiada colaboración entre los sectores público y privado. Más allá de las posturas dogmáticas y radicales que estigmatizan lo privado para decir que lo público es lo único válido y aquellas igualmente clasificables que afirman que solo lo privado funciona bien, estigmatizando lo público como ineficiente y poco práctico, si algo hemos visto en esta crisis, ha sido la necesidad de colaboración entre ambos sectores para alcanzar mejor objetivos de toda la sociedad.



Cada uno de los sectores (privado y público) puede cumplir funciones complementarias. No debemos establecer sus relaciones desde la competición sino desde la cooperación. El abastecimiento del material necesario para poder afrontar los desafíos de la pandemia precisa de empresas que produzcan los bienes necesarios. La estrategia para hacer frente a la enfermedad precisa de una autoridad pública que coordine todos los esfuerzos en la dirección adecuada.

Solamente una colaboración en la que cada uno asume las responsabilidades que puede llevar adelante de una manera más adecuada puede llevarnos al fin deseado. Por tanto tendremos que aprender a colaborar. La labor de construir y desarrollar nuestra sociedad es una responsabilidad compartida entre los sectores público y privados. No es bueno estigmatizar ninguno de ellos porque ambos son necesarios.

coronavirus, desescalada, transporte público

Debemos articular sistemas que coordinen la actuación de ambos. Que ante los desafíos que siempre tiene que afrontar cualquier sociedad, se establezcan cauces de colaboración real y efectiva entre agentes públicos y privados, para que ambos colaboren en la consecución de las mejores opciones para afrontar situaciones que siempre son cambiantes. No podemos dejar toda nuestra confianza solamente en el sector privado ni exclusivamente en el público.

La escucha mutua y la búsqueda conjunta de cauces para alcanzar objetivos comunes es el camino más fructífero para desarrollar nuestra sociedad. Establecer esos espacios en los que ambos sectores conversen y construyan juntos, podría ser una buena enseñanza para el mundo post-pandemia.