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Heraldos del Evangelio: examen vaticano a fondo

Heraldos del Evangelio

Alienación parental, abusos de poder, práctica de exorcismos irregulares, desviaciones eclesiológicas con falta de aceptación del Papa, recogida de donativos sin autorización del obispo diocesano, deficiencias en la formación académica ofrecida en sus escuelas, intimidación a quienes pretenden abandonar la institución y culto fanático al fundador. Según ha podido confirmar Vida Nueva por fuentes vaticanas, estas serían las irregularidades de las que se acusa por vía canónica a los Heraldos del Evangelio y que, en algunos términos, tienen su correspondencia en denuncias interpuestas por vía civil. Consultados por esta revista, los Heraldos niegan todos y cada uno de estos hechos.

El movimiento fue intervenido por la Santa Sede el pasado 25 de septiembre con el nombramiento del cardenal Raymundo Damasceno, arzobispo emérito de Aparecida, como comisario pontificio. Esta decisión se produjo dos años después del inicio de la visita apostólica (inspección) a esta institución fundada por João Scognamiglio Clá Dias como escisión del grupo brasileño Tradición, Familia y Propiedad (TFP) tras la muerte en 1995 de su promotor, Plinio Corrêa de Oliveira, una destacada figura del catolicismo latinoamericano calificado como ultraconservador.

Fuentes vaticanas consultadas explicaron que hay motivos “más que suficientes” para una “investigación a fondo”, esto es, para nombrar un comisario, y confirmaron la mayoría de acusaciones presentadas durante la visita apostólica. “No hay plazo para el comisariado, lo importante es hacerlo bien, sin juicios ni condenas previas, sino desde la verdad”, aseguran.

Investigación judicial en Brasil

De forma paralela a la intervención, hay abierta una investigación de la Justicia brasileña, motivada por la denuncia colectiva de 43 personas que mantuvieron relación con los Heraldos, en su mayoría madres cuyos hijos formaron parte de la institución o siguen aún perteneciendo a ella. Además de los presuntos delitos ya citados, la demanda civil detalla la “consagración de esclavos” a Clá y la existencia de una estrategia para distanciar a los menores de sus padres. Se considera a estos últimos enemigos de su vocación, llegando a referirse a las familias como FMR, siglas de Fuente de Mi Revolución.

Tal y como ha podido constatar este semanario, entre los exintegrantes hay miedo a recibir cartas de abogados de los Heraldos que les adviertan con denuncias por salir a la palestra.No sería la primera vez. Ya ocurrió cuando una página web publicó en 2017 varios videos internos de la organización. En uno de ellos se ve el supuesto exorcismo practicado por Clá a una joven consagrada entre risas de sus compañeras.

Frente a estas denuncias, en Roma se han recibido “sacos de cartas” a favor de los Heraldos, la mayoría de las cuales redactadas “según un mismo patrón” –explican las fuentes vaticanas a Vida Nueva–, lo que les hace pensar que se organizó una campaña postal masiva para hacer ver que la institución cuenta con apoyos.

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