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Obispos de Colombia celebran por segundo año consecutivo el ‘día nacional por la Reconciliación’

  • En esta ocasión el presidente del episcopado ha aseverado que “no todo está perdido en Colombia”, la esperanza del perdón está siempre latente
  • “Del dolor puede florecer la vida y la resurrección, para que, junto a Cristo, bajo la sombra de su árbol santo, aprendamos la fuerza del perdón”, ha recordado Urbina

“Colombia, abre tu corazón de Pueblo de Dios, déjate reconciliar”. Inspirados en las palabras del papa Francisco, pronunciadas en Villavicencio el 8 de septiembre de 2017 durante su visita al país –en aquella memorable jornada a los pies del Cristo de Bojayá–, por segundo año consecutivo la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) ha celebrado este 3 de mayo el Día nacional por la Reconciliación junto con la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz.

Para esta ocasión, la comisión permanente del episcopado realizó una eucaristía, oficiada por Oscar Urbina, arzobispo de Villavicencio y presidente de la CEC, en la que ha expresado: “hoy realizamos la segunda jornada de oración y reflexión sobre la reconciliación del país, recordando los 17 años de la muerte de tantas víctimas en Bojayá”.

Asimismo este año, el equipo del secretariado nacional de la Cáritas colombiana ha preparado unos insumos catequéticos y litúrgicos (incluye una guía litúrgica, devocional, taller y lecturas complementarias) a fin de que desde las parroquias también pudieran también conmemorar esta importante y significativa fecha.

Del dolor florece la vida

En su homilía, el presidente del episcopado colombiano ha recordado que Dios  “en su hijo nos ha perdonado y enseñado que el odio no tiene la última palabra, que el amor es más fuerte que la violencia y la muerte”, todo ello en referencia a los actuales sucesos en país en el que principalmente líderes sociales han caído a manos de la violencia.

Cuando el panorama colombiano del proceso de paz, perdón y reconciliación pareciera nada alentador, el prelado ha dicho que “del dolor puede florecer la vida y la resurrección, para que, junto a Cristo, bajo la sombra de su árbol santo, aprendamos la fuerza del perdón y la grandeza de su entrega, de su amor”.

Mantener la esperanza

Asimismo la máxima autoridad de los obispos en el país ha señalado que hay esperanza tanto para quienes han promovido violencia como para quienes han sido víctimas, porque “no todo está perdido en Colombia”.

Ha invitado a las familias y a la sociedad a “no dejarse esclavizar por los odios e indiferencias”, especialmente aquella cometida contra niños y jóvenes sumergidos en el mundo de la droga, suicidio y la violencia.

“Tenemos la fuerza que brota de nuestra fe para hacer renacer nuestras vidas, nuestra vivencia ética, el cultivo de los valores auténticos y perennes que nos vienen del Evangelio”, destacó.

Foto CEC

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