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Los obispos de México piden limitar acciones consumistas que dañen la “casa común”

La Conferencia del Episcopado Mexicano aseguró que ha sido el egoísmo y la codicia de las personas lo que ha desvalorizado la importancia del cuidado del mundo

Al celebrar el Día de la Tierra este sábado 22 de abril, los Obispos de México exhortaron a los fieles laicos a tener una cosmovisión más integral que les permita reconocerse como cuidadores y benefactores de la vida, y a limitar sus acciones consumistas que tanto dañan el mundo.

A través de un comunicado firmado por el Secretario Ejecutivo del organismo, Mons. Alfonso G. Miranda Guardiola, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) señaló que ante los cambios climáticos que enfrenta el planeta, es urgente prestar atención a la forma en que el hombre se relaciona con la creación de Dios, “porque la naturaleza es una de las manifestaciones más palpables que tenemos del enorme amor de Dios”.

Dijo que si bien Dios quien creó la tierra para el goce y disfrute de toda la humanidad, ha sido el egoísmo y la codicia de las personas lo que ha desvalorizado la importancia del cuidado de lo que el papa Francisco denominó en su encíclica Laudato Sí: “casa común”.

“Fue en este documento donde (el papa Francisco) nos permite vislumbrar a esta ‘casa’ como nuestra hermana, quien clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella”, agregó.

Tras recordar que es este mundo donde Dios quiso instaurar su Reino, porque en ella colocó todo lo necesario para que juntos viviéramos en armonía, la CEM advirtió que “es nuestro deber como herederos de este legado, salvaguardar y preservar la creación de Dios. Ya que es en esta casa, hermana, en donde nos hemos encontrado con Él, en donde hemos sido testigos de su divino amor”.

Consideró que aún hay tiempo para modificar nuestras conductas y para transformarnos en actores responsables, pero para ello es muy importante infundir valores éticos en las nuevas generaciones, para que se sientan involucradas en el cuidado de la vida, y que contemplen con respeto y amor a la naturaleza, a los animales y el agua.

A los sacerdotes y personas de la Iglesia, que ya desempeñan acciones en beneficio del cuidado de la tierra y del medio ambiente, les recordó que todavía falta un caminar importante para exigir los derechos del cuidado del medio ambiente, de generar acciones para su conservación, desde las parroquias.

A los empresarios, que de alguna manera ya han comprendido la atención del planeta, les pide generar más soluciones de colaboración bien organizadas que procuren al medio ambiente y la naturaleza, y a los laicos y personas de todas las Iglesias, les recuerda que tienen una gran tarea: orar por la creación de Dios y limitar sus acciones consumistas que tanto dañan nuestra casa.

“No permitamos que esta casa común, en donde Dios nos permitió vivir, sea destruida por nuestra indiferencia y falta de amor” concluye el texto.

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