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Walter Kasper: “El Papa quiere una tradición sin texto, no una ley muerta”

El cardenal alemán recibe a ‘Vida Nueva’ en Buenos Aires y habla del Sínodo

Cardenal Walter Kasper

Cardenal Walter Kasper

Entrevista con Walter Kasper [extracto]

NICOLÁS MIRABET (BUENOS AIRES) | En el edificio del seminario de Buenos Aires, en Villa Devoto, donde días atrás ha estado de visita, el cardenal alemán Walter Kasper recibe a Vida Nueva. En un austero despacho, contiguo a la habitación que ocupa y en el que se destaca una vitrina con un solideo de Francisco, el cardenal se presenta con una amplia sonrisa que no desaparece a lo largo de toda la entrevista. El primer comentario es una referencia al Papa: “Es un don para la Iglesia entera, es del pueblo, de la gente, en todas partes todos están muy contentos”… Y completa la frase riéndose con entusiasmo, irónico: “¡Aunque no sé si todos los cardenales!”.

Es inevitable la pregunta sobre el próximo Sínodo. Su respuesta llega rápida y queda en evidencia que la cuestión le preocupa y a la vez le apasiona: “El tema de la familia es fundamental; sabemos de su crisis hoy por diversas razones y es un importante problema dentro de la Iglesia, porque la condición concreta en la que vive mucha gente no coincide con la doctrina oficial. Incluso los buenos católicos no siempre comprenden esta doctrina. Por esto pienso que es un paso muy importante del Papa comenzar con esto, porque es un tema de la vida inmediata y concreta de las personas”.

Para ilustrar sus palabras, matiza: “Si se habla de la Inmaculada Concepción, o de san José, la gente dice ‘qué bueno’… Pero quizás no son temas que tocan la vida. Pero, si se habla de la sexualidad, la familia o el matrimonio, es otra cosa, es muy importante. Si no logramos reconciliar el cisma entre la vida concreta de las personas y la doctrina, es algo muy malo para la Iglesia.”

De ahí que enfatice, una vez más, en la figura de Francisco: “Este Papa conoce la vida. Sabe de la vida de la gente, no vive en otro mundo, tiene los pies sobre la tierra. Con este Sínodo tengo la impresión de que él quiere una cierta apertura, no una revolución doctrinal; esto no es posible, él es católico. Pero sí sabe que hay que hablar sobre cuestiones como las relacionadas con la encíclica Humanae Vitae; se sabe que no es un problema central, pero es un problema”.

Cuando se le hace notar que sobre estas cuestiones hay opiniones muy diversas, contesta sin rodeos: “El Papa quiere soluciones concretas, una renovada pastoral familiar, esto es lo importante. Pero tenemos problemas, porque hay quienes sostienen no tanto las tradiciones, sino que son tradicionalistas, que es otra cosa. Somos todos de la tradición de la Iglesia, pero la tradición no es una piedra, es algo vivo. Santo Tomás de Aquino, el gran teólogo, dice que ‘el Evangelio está en el corazón de la fe’, por lo que es vivo, se puede también desarrollar”.

En este sentido, “el Papa quiere, pienso yo, una tradición sin texto, no una ley muerta, como nos dice el Evangelio: muchos siguen las tradiciones de los hombres y no la voluntad de Dios. Eso es un legalismo”.

Finalmente, Kasper se refiere a la metodología de trabajo: “Francisco quiere que haya muchas discusiones, que sea un diálogo abierto. El último Sínodo fue muy cerrado, se comenzaba a las nueve de la mañana hasta las 12:30, se debían escuchar intervenciones de cinco minutos cada una, sin poder intervenir y en lenguas distintas. Era imposible profundizar en los temas e intercambiar ideas. Ahora él ha dicho: no digan las cosas que le gustan al Papa, digan cómo están, cómo piensan ustedes, que se genere discusión. El Papa ha insistido en que es bueno que haya debate. Las discusiones ayudan a esclarecer las cosas”.

¿Qué es lo que aporta la experiencia de un Papa latinoamericano a la Iglesia universal? “Ha traído nuevos vientos frescos y esto era una necesidad en la vieja Europa. Ha traído toda su experiencia de Argentina, América Latina y de la Teología de la liberación; ha traído el consuelo del Padre, esto es muy importante. Quiere una Iglesia pobre entre los pobres, un nuevo estilo, un estilo humano normal, un lenguaje que le permite hablar de las cosas más importantes y que cada uno entiende; la gente lo entiende. Este nuevo estilo pontifical era necesario”.

Novak, el profeta que hablaba sin miedo

Amén de Bergoglio, hay otra personalidad que une al cardenal Kasper con Argentina: el que fuera el primer obispo de Quilmes, Jorge Novak. “Fue un hombre muy comprometido –explica–, que resistió a esa dictadura que vivió la Argentina”. Espontáneamente, el purpurado se refiere a una posible canonización: “Para mí, fue una experiencia muy profunda sentir la devoción de su pueblo, y esto es siempre el signo más importante. Sí, los milagros son buenos, pero lo que más importa es el milagro del pueblo, eso dice más que las cosas extraordinarias”.

En el nº 2.957 de Vida Nueva

 

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