Recuerdo y vigencia del cardenal Pironio en su ciudad natal

  • La Diócesis bonaerense de Nueve de Julio fue cuna del purpurado
  • Este año se realizarán ceremonias y actos para que la comunidad se acerque a la vida y obra del pastor

Con la intención de dar a conocer la extraordinaria herencia de fe, vida espiritual y camino pastoral del cardenal Eduardo Pironio, la Diócesis de Nueve de Julio comenzó el ‘Año Pironiano’.

Las actividades comenzaron el 4 de febrero pasado cuando, organizada por el Departamento de Laicos de la Conferencia Episcopal Argentina (DEPLAI) y la Acción Católica Argentina (ACA), se realizó una Misa en su memoria en la Basílica de Luján, donde descansan sus restos. El día 5 de febrero, fecha de su fallecimiento, el obispo diocesano Ariel Torrado Mosconi presidió la Eucaristía en el Monasterio Carmelita, para pedir su beatificación. Por la tarde, en la casa natal del Cardenal –hoy Centro Vocacional Cardenal Pironio– realizó la apertura del Año Pironiano y entronizó un Cristo realizado por una de las primeras hermanas carmelitas que llegaron a la diócesis.

Atesorar y compartir el legado de un hijo de esta tierra

Consultado por Vida Nueva, el obispo Torrado Mosconi –también hijo de esta tierra– expresó lo que significa tener una personalidad como la del cardenal Pironio entre la comunidad: “Una gracia y una misión. Indudablemente, a la luz del desarrollo de su existencia, hoy podemos considerar su nacimiento en esta tierra nuevejuliense como algo verdaderamente providencial para nuestro pueblo, un verdadero regalo no esperado. Al mismo tiempo, nos sentimos con la responsabilidad de custodiar y difundir la memoria de su figura, su legado y la vigencia de muchos aspectos de su pensamiento y de sus opciones pastorales”.

Y continuó:  “Deseamos, trabajaremos y esperamos que este año dedicado especialmente a su persona, nos ayude a comunicar a las nuevas generaciones la riqueza de su figura y la actualidad de su legado. En este sentido proyectamos hacer de su casa natal –donde ya funciona el Centro Vocacional Cardenal Pironio– un lugar y espacio donde se pueda acceder fácilmente y tomar contacto con su personalidad y herencia. Allí, mediante un sistema multimedia, se podrán encontrar fotos, escritos, objetos,  que le pertenecieron”.

Torrado Mosconi, a 20 años del fallecimiento del Cardenal Pironio

La diócesis ha planificado una serie de actividades para realizar durante este año:

  • En el Centro Vocacional cardenal Pironio habrá adoración eucarística permanente, desde las 8:30 hasta las 20:00. 
  • Una muestra multimedial con la vida y obra del cardenal
  • Conferencias y/o testimonios a cargo de personas que conocieron o trabajaron con el P. Eduardo
  • Encuentros de oración, talleres de reflexión y retiros sobre la espiritualidad pironiana y los temas más recurrentes de su pastoral
  • Concurso en las escuelas católicas sobre la vida, historia y escritos del cardenal. El premio será la participación en la Jornada Mundial de la Juventud en Panamá 2019
  • Misión popular por los barrios de Nueve de Julio

Un hombre de Dios

Torrado Mosconi nos brindó una semblanza del cardenal, al contarnos su experiencia personal, al conocerlo: “Tuve la gracia de conocerlo y haberlo tratado un par de veces cuando yo era un joven sacerdote. Destaco dos de los momentos que pude ser testigo de su personalidad. Uno cuando, con ocasión de sus bodas de oro sacerdotales, visitó el seminario de Villa Devoto. Por esa época yo era formador de ese seminario, y me llamó la atención su delicadeza en el trato, su interés por escucharme y su afabilidad. Al poco tiempo tuve la gracia de recibirlo en la parroquia del Socorro, donde fue a visitar a su amigo Alberto Albiseti, quien ya estaba muy grave por una penosa enfermedad. En esa ocasión me llamó la atención como recordaba todo lo que habíamos hablado tiempo atrás, y especialmente me conmovió como trató a su amigo sacerdote preparándolo para la muerte y el encuentro con Dios.

En cuanto a los aspectos pastorales, el obispo de Nueve de Julio, destacó que “su personalidad ha sido tan rica y su quehacer pastoral tan variado y vasto que hasta puede resultar empobrecedor quedarnos con algunos tópicos… Hay rasgos de su personalidad, pensamiento y acción tan claros y constantes que no pueden dejarse de lado: su prédica constante de la esperanza lo hacen un profeta y testigo de ella, en el sentido más hondo de esas palabras: la enseñó con su vida y el testimonio de su sufrimiento. En su pensamiento es central la Pascua, de ahí brota su insistencia en la cruz, la alegría, la fecundidad evangelizadora de laicos, consagrados y pastores o su concepción de Iglesia. Su visión e insistencia en la pobreza, entendida en el sentido de las bienaventuranzas del Evangelio, como un valor espiritual que debe traducirse en un estilo de vida sencillo, austero, generoso pueden motivar y ayudar a esa conversión pastoral de la cual también nos habla hoy el papa Francisco”.

Un contemplativo con estilo pastoral propio

El obispo expresó que deseaba destacar “el amor a su tierra”, algo que sus familiares, amigos y conocidos coinciden en subrayar y contar. “A pesar de haberse ido del ‘pago chico’ en su primera adolescencia, siempre volvió con gusto y alegría. ‘Aquí me siento en casa’, repetía. Ya viviendo en Roma, creo no equivocarme al decir que cada vez que viajó a la Argentina vino a su ciudad natal”, indicó Torrado Mosconi.

Y explicó que los valores del cardenal pueden ser encarnados ya que “tienen su origen o gestación en su talante contemplativo que dio a luz un pensamiento, una espiritualidad y un estilo pastoral propio”. Entiende que hoy, en un mundo bastante desencantado, pesimista y hasta cínico en algunos casos, “la esperanza puede ayudarnos a levantar nuestras miradas, alentar nuestro caminar y sostenernos para no bajar los brazos”.

Entre los valores a encarnar en la diócesis, señala que uno de ellos es “su sentido de Iglesia como misterio de comunión, nos impulsa a trabajar por la unidad, la integración, la reconciliación”. Y otro, “su visión pascual de la cruz, como paso a la resurrección y una vida nueva”, que nos puede proporcionar “una clave espiritual para asumir, elaborar y transformar el dolor, las pérdidas o cualquier tipo de sufrimiento de la vida personal, social o eclesial”.

Finalmente, Ariel Torrado Mosconi, cree que la pobreza es otro valor espiritual que nos lleva a “dedicarnos a los miembros más pobres de la comunidad”. Insistió que el  legado del cardenal Eduardo Francisco Pironio, tanto testimonial como escrito es tan amplio, que durante este año podremos “extraer de la montaña gigante de su figura, los tesoros que seguirán enriqueciendo espiritualmente al pueblo de Dios”.

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Actualizado
13/02/2018
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