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Editorial

Francisco: vivir “misericordiando”

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“La Iglesia no está en el mundo para condenar, sino para permitir el encuentro”

papa Francisco abraza a una niña que está llorando

EDITORIAL VIDA NUEVA | Francisco ha cambiado de calendario volcado en el Año de la Misericordia. Si remataba 2015 abriendo la puerta santa de la caridad en un comedor social, arrancó el primer día de enero de 2016 haciendo lo propio en Santa María La Mayor. Para darle un empuje global mayor, por primera vez un Papa graba sus intenciones de oración en vídeo y lo cuelga en Internet. Este mes, esta mirada misericordiosa se centra en el diálogo interreligioso. Además, esta semana ve la luz El nombre de Dios es misericordia, su primer libro como Pontífice, fruto de una conversación con el vaticanista Andrea Tornielli. Vida Nueva ofrece a sus lectores en exclusiva el extracto de dos capítulos vertebrales de las reflexiones del Papa sobre el jubileo.

Con estos gestos y palabras, Francisco vuelve a reclamar a toda la Iglesia que se implique, que no deje pasar este año con apellido como una propuesta que simplemente hay que informar con un cartel colgado en la pared pero sin hacerlo realidad. Este es uno de los peligros que acechan al jubileo, no menos acuciante que otra tentación: poner un bozal a la misericordia.

El Papa se ha empeñado de forma insistente en subrayar que todos los dones que de ella se desprenden –el perdón, la acogida, el encuentro…– no tienen límites, nacen de la gratuidad y, como tal, han de ser compartidos. Así lo enfatiza en el libro. Al detenerse en la escena del hijo pródigo, sentencia que “la Iglesia no está en el mundo para condenar, sino para permitir el encuentro”.

Es cierto que misericordia no es sinónimo de buenismo, pero sí de mano tendida, de lo que él llama “Iglesia emergente”. Y es que, mientras Francisco plantea esto, hay quien desde los altares sigue exigiendo peaje para todo aquel que quiera entrar y participar del banquete preparado por el Padre, quizá anhelando una comunidad ilusoria de seguidores que no existe, e ignorando a la par a todos los “heridos” que pasan por delante de la fachada y a los que se les reserva el derecho de admisión. Frente a esto, Francisco retoma la imagen del hospital de campaña para destacar que en la Iglesia “se practica la medicina de urgencia, no se hacen check-up especializados”.

El pontificado del Papa argentino se acerca a su tercer año y son todavía muchos los que siguen sentados esperando al siguiente. Quizá ante esta falta de respuesta, insista en reforzar estas propuestas. El problema no es solo pasar de puntillas ante la voz de Bergoglio, sino reinterpretar la misericordia de Dios para encorsetarla a imagen y semejanza del hombre. Para solventarlo, bien vale aplicarse los antibióticos que recetó a la Curia en las puertas de la Navidad, o hacer vida en el día a día el gerundio acuñado por Francisco en el libro: “misericordiando”.

En el nº 2.971 de Vida Nueva. Del 9 al 15 de enero de 2016

 

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