José Beltrán, director de Vida Nueva y bloguero Notas al pie
Director de Vida Nueva

Urgen cristianos cítricos


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José Beltrán, director de Vida NuevaJOSÉ BELTRÁN | Director editorial de Vida Nueva

MIÉRCOLES 25. Eso del periodismo de raza siempre me ha sonado feo. Quizá por eso me atrapa Javier Fariñas, redactor jefe de Mundo Negro, cuando habla de “periodismo de mandarina”. Es más que un título de su libro. Cada año comienza sus clases de comunicación colocando una pieza en su mesa y pidiendo a los alumnos que escriban algo sobre ella. Unos describen, otros cuentan su historia… Pero ninguno se acerca a palpar el fruto, a exprimirlo, a saborearlo. Ven la realidad de lejos, pero no la tocan. Un ejercicio no solo válido para periodistas. Urgen cristianos cítricos.

SÁBADO 28. Comento a través de Twitter en directo la toma de posesión de Fidel Herráez. Una compañera periodista se comunica conmigo. “No entiendo la jerga esa que utilizáis en la Iglesia”. Me apena. No por ella. Por mí. Seguimos atrapados por un lenguaje intraeclesial que nos sale cuando menos lo esperamos y que nos separa del otro.

DOMINGO 29. Paco está feliz con su nuevo leccionario. Y nos lo hace saber. “No solo por estrenar año litúrgico, sino porque he revisado algunas oraciones y prefacios… ¡y por fin los entiendo!”. Otro intento de borrar las palabras encriptadas que no llegan al alejado. Ni al acercado. “Dios no cambia, nosotros modificamos la percepción sobre él”.

LUNES 30. Mi amiga Carmen me chiva que una amiga suya ha visto al Papa en Nairobi. No lo puedo evitar y whatsappeo con ella. Es musulmana y Francisco la ha conquistado. “Ya era hora de tener un líder religioso tan genuino. Mi voz nunca sonará tan fuerte como la de él. Que viva muchos años y siga denunciando los abusos e injusticias”. El mismo deseo que el arzobispo de Ferrara

MARTES 1. Ciudad Financiera del Santander. Desconocía la otra herencia de Botín. Una capilla. En medio de activos e hipotecas. Y charlas de Adviento. Un aula magna donde no solo entran números, sino palabras. Sorprendido. Por la iniciativa. Y por la respuesta. Los trabajadores llenan la sala. En la mesa, más apta para un consejo de administración, un sacerdote. Javier Mairata. No hace balance de pérdidas y ganancias. La misericordia pasa por encima. Y allí, entre banqueros, saca a relucir a Zaqueo. “Cuando Jesús decide acogerle, no está invitando a robar, sino a proponerle la misericordia. Eso mismo hace Francisco: acoger para crecer”.

jose.beltran@ppc-editorial.com

En el nº 2.967 de Vida Nueva