¿Qué destino pronostican para Europa los resultados electorales?


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Las elecciones

Se han celebrado unas nuevas elecciones al Parlamento Europeo. Aunque hay algunos datos que bailan porque el recuento según los países es más o menos complejos, el Partido Popular Europeo será la primera fuerza con 178 escaños, perdiendo 38 respecto a la última legislatura.

El segundo grupo parlamentario es la Alianza de los Socialistas y Demócratas europeos con 152 eurodiputados (33 menos). Los terceros son los liberales de ALDE que ganan  39 escaños y se van a quedar con 108 escaños en la Eurocámara. Los Verdes serán el 4º grupo con 67 eurodiputados (15 más). 61 escaños (16 menos) tendrá el grupos de los Conservadores y Reformistas.

El grupo Europa de las Naciones y La Libertad, donde están significativos euroescépticos como Agrupación Nacional de Marine Le Pen, la Liga Norte de Salvini (primera fuerza en Italia) y otras formaciones por el estilo, tendrá 55 asientes (19 más). Por su parte, el grupo Europa de la Libertad y la Democracia Directa, donde está el UKIP –el partido del “brexit”, que ha doblado a los partidos tradicionales del país– tendrá 53 escaños (11 más). El grupo de la Izquierda, donde está Podemos, perdería 13 eurodiputados y se quedaría con 39. 7 eurodiputados serán del grupo de los No Inscritos y quedan 31 asientos por asignar a los diferentes grupos ya que irrumpen en el hemiciclo, como es el caso de Vox.

Aunque algunos partidos muy combativos con las instituciones europeas y muy críticos con valores fundacionales de la Unión como la solidaridad, la acogida o la integración ganan representación, parece que en líneas generales se ha frenado el ascenso de quienes apuestas por desmantelar el proyecto comunitario. Una radiografía que se volverá más nítida, en principio, cuando los 73 escaños del Reino Unido se repartan tras completar su salida.

Esto no oculta la fuerte presencia de partidos como el de Marine Le Pen que vuelve a ganar las elecciones europeas en Francia y que supera incluso al presidente Emmanuel Macron. Y eso con datos de participación del 52%, 10 puntos más que en las anteriores elecciones, aunque pierda dos diputados por el camino y se quede con 22. Lo mismo podríamos decir de Italia con la victoria de la Liga y con Matteo Salvini como vicepresidente del Gobierno y ministro del Interior ejerciendo las políticas más cuestionables antinmigración de toda la historia de la Unión. En cualquier caso, los analistas coinciden que estos partidos no obtienen una mayoría que pueda bloquear las instituciones (ya que no llegan a la tercera parte del hemiciclo).

En España, en unas elecciones como la europeas fue cuando Podemos obtuvo por primera vez una representación parlamentaria. Ahora han pasado los años y los datos de la política nacional han hecho mella también en los resultados de los representantes españoles en la Eurocámara. El PSOE ha ganado las elecciones con 20 de los 54 diputados posibles. El PP ha obtenido 12, Cuidadanos 7, Unidas Podemos con Izquierda Unida 6 y Vox 3. También estará en el Parlamento Ahora Repúblicas con 3 diputados, entre ellos el preso preventivo Oriol Junqueras y Junts per Europa con 2 diputados, el fugado Carles Puigdemont y Toni Comín, que abandonó ERC. La representación se completa con 1 diputado del PNV que forma parte de la Coalición por una Europa Solidaria. La salida del Reino Unido permitirá que España tenga 5 diputados más, que irían para PSOE, PP, Cidadanos, Vox y Ahora Repúblicas.

La unidad

El papa Francisco ha dejado clara su aportación a la reflexión europea desde el principio del pontificado. El pontífice argentino ha estado en las instituciones europeas en Estrasburgo y recibió en 2016 el Premio Carlomagno. Atrás quedan las discusiones del prólogo de la fallida constitución europea sobre la mención al cristianismo al repasar la historia europea. Entonces, además de las continuas referencias a la pérdida del espíritu de acogida, el Papa resaltaba que “la creatividad, el ingenio, la capacidad de levantarse y salir de los propios límites pertenecen al alma de Europa”.

Para el pontífice la “Europa anciana”, casi abuela, se preguntaba entonces –y podría hacerlo ahora–: “¿Qué te ha sucedido Europa humanista, defensora de los derechos humanos, de la democracia y de la libertad? ¿Qué te ha pasado Europa, tierra de poetas, filósofos, artistas, músicos, escritores? ¿Qué te ha ocurrido Europa, madre de pueblos y naciones, madre de grandes hombres y mujeres que fueron capaces de defender y dar la vida por la dignidad de sus hermanos?

Celebrando en Roma, en 2017, los 60 años del Tratado de Roma a los jefes de estado y de gobierno de la Unión Europea, Francisco deseaba que el aniversario fuera señal del “deseo de redescubrir la memoria viva de ese evento para comprender su importancia en el presente”. Y, yendo a los orígenes, el Papa releía la historia cuando decía que “si estaba claro desde el principio que el corazón palpitante del proyecto político europeo sólo podía ser el hombre, también era evidente el peligro de que los Tratados quedaran en letra muerta. Había que llenarlos de espíritu que les diese vida. Y el primer elemento de la vitalidad europea es la solidaridad”.

Algo que se aplica en nuestros tiempos. “Europa vuelve a encontrar esperanza en la solidaridad, que es también el antídoto más eficaz contra los modernos populismos. La solidaridad comporta la conciencia de formar parte de un solo cuerpo, y al mismo tiempo implica la capacidad que cada uno de los miembros tiene para ‘simpatizar’ con el otro y con el todo”, advertía entonces Francisco que “lloraba” la salida del Reino Unido de la Unión.

En cualquier caso, la radiografía del próximo Parlamento puede rescatar algunos de esos elementos que han oscurecido el alma de Europa, o puede que no. El cualquier caso, cada elección debe ser una oportunidad a elevar la altura de miras. Eso sí, las preguntas del Papa siguen sin respuesta.