Fernando Vidal, sociólogo, bloguero A su imagen
Director de la Cátedra Amoris Laetitia y director del Instituto Universitario de la Familia, de la Universidad Pontificia Comillas

La gracia de ‘La escalera de Jacob’ de Edie Harper


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Edie Harper (1922-2010) incluyó ‘La escalera de Jacob’ en su serie bíblica de serigrafías. En esta composición podemos apreciar un rasgo muy característico de Edie: sus cuerpos simplificados y vendados.

La Escalera de Jacob, cuadro de Edie Harper pintora estadounidense

Los cuerpos bíblicos frecuentemente son columnas lineales en las que asoma el rostro y están cubiertas por ropajes horizontales. En este caso, el cuerpo es de Jacob, quien duerme en su huida del hogar familiar. Esa imagen simplificada y estandarizada de Jacob hace que en realidad esté representando a cualquier hombre, incluido quien observa en este momento la imagen. Nos representa a todos y a cualquiera nos está pasando.

La serigrafía acentúa la simplicidad: es un patrón principalmente formado por dos líneas que se cruzan. Tumbado, Jacob duerme y está a punto de tener la visión en la que una miríada de ángeles desciende y sube por una escalera. Esta recorre verticalmente el lado derecho de la escena. En lo alto, una lluvia de estrellas comienza a descender hacia Jacob: son los ángeles representados por tales astros. El color lila de las estrellas crea una sensación de gran amabilidad y gusto.

En este caso, la artista contrasta la inmovilidad e inexpresividad del cuerpo rígido de Jacob con el dinamismo estelar, que se muestran activase inquietas. Son representadas asimétricamente y móviles. Las estrellas son la gracia con que la divinidad toma la iniciativa de darse y moverse hacia el hombre, rígido e inconsciente de tal donación. La verticalidad con que Dios se aproxima al hombre -expresada en su escalera- contrasta con la inmovilidad de Jacob.

Edie Harper invita a sentir un dulce y pacífico consuelo ante el dinamismo de la gracia de Dios, puesta de manifiesto en los ángeles-estrella que, con la calma del lila, desciende sobre el hombre pese a nuestra frecuente inconsciencia y rigidez.