¿Ha sido un éxito el viaje de Francisco a Bahrein?


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El foro

Del 3 al 6 de noviembre de 2022 el papa Francisco ha visitado el reino de Bahrein. Ha sido el primer pontífice en visitar ente pequeño país insular del golfo Pérsico y aunque esta visita haya pasado desapercibida en los medios generalistas ha podido ser un nuevo paso para el diálogo interreligioso –algo que trasciende lo meramente relacionado directamente con los contenidos confesionales–.



Y es que el motivo principal es la participación del pontífice en la Clausura del “Foro de Baréin para el Diálogo:Oriente y Occidente por la Convivencia Humana”, algo que sucedió el 4 de noviembre en la en la Plaza Al-Fida del complejo del Sakhir Royal Palace de Awali y donde estuvo acompañado por el Rey Hamad bin Isa y el Gran Imán de Al-Azhar, Ahmad Al-Tayyeb.

Con el Documento sobre la Fraternidad Humana, firmado en 2019, como telón de fondo Francisco reclamó que “los líderes religiosos no podemos dejar de comprometernos y de dar buen ejemplo. Tenemos un papel específico.Nuestra tarea es animar y ayudar a la humanidad, tan interdependiente como desconectada, a navegar conjuntamente”. En este sentido, marcó tres campos específicos en los que la contribución social de las religiones puede ser decisiva: la oración, la educación y la acción.

Los católicos

La minoría católica de Bahrein ha sido una destinataria principal de esta visita papal. El pontífice ha participado en una oración en la joven catedral de Nuestra Señora de Arabia, ha celebrado la misa en el estadio nacional, ha ofrecido una serie de consejos a los jóvenes en un colegio de titularidad eclesial o ha rezado el ángelus con los obispos y demás agentes de pastoral del país.

Jesús “sufre observando en nuestros días, en tantas partes del mundo, formas de ejercer el poder que se nutren del abuso y la violencia, que buscan aumentar su propio espacio restringiendo el de los demás, imponiendo su dominio, limitando las libertades fundamentales y oprimiendo a los débiles. Por tanto, dice Jesús, existen conflictos, opresiones y enemistades”, señaló en su homilía en la multitudinaria misa.

Por eso, propuso a la comunidad cristiana, emprender la senda de la reconciliación y la fraternidad. “El Señor nos pide no que soñemos con un mundo irnicamente animado por la fraternidad, sino que nos comprometamos en primera persona empezando por vivir concreta y valientemente la fraternidad universal, perseverando en el bien incluso cuando recibimos el mal, rompiendo la espiral de la venganza…”. Por ello, Francisco reclamó que “no se puede restablecer la paz si a una palabra ofensiva se responde con otra palabra todavía peor, si a una bofetada le sigue otra”. “No, es necesario desactivar, quebrar la cadena del mal, romper la espiral de violencia, dejar de albergar rencores”, concluyó. Tarea hay por delante.